Para D, como casi cada desvelo, como casi cada azotar de puerta….
Son las cuatro cincuenta por la madrugada y faltan cuatro… tres… dos… uno… nueve minutos para las cinco. No puedo dormir y el olor de las calles y el drenaje que se filtra por las ventanas es insoportable, nauseabundo. O quizá es el olor [...]









