Una despedida

20nov10

Hola mundo:

Ciclos llegan y ciclos se cierran, y el ciclo de “Arsénico Lolita” ha terminado. Es difícil despedirme del lugar que me ha acompañado ya por varios años, trayéndome sonrisas y buenos amigos, siendo testigo de derrotas y llantos. Así pues, este post es para decir “Adiós” y dar las gracias por tantos momentos y lecturas.

Aun así, otro ciclo se abre, y ya he empezado con un nuevo lugar, dedicado a la literatura sobre todo, pero también a los comics, la música y el cine. si ustedes gustan acompañarme.. ¡Adelante!

Dirección de blog actualizada

Animal Literario

¡Nos vemos pronto…

M.


Este artículo puedes encontrarlo en el “Animal Literario”

 

Los sueños de la bella durmiente


El Olvido

18abr10

¡Hola mundo!

Hace casi un mes (¿O ha pasado más tiempo?) disfruté de la primera publicación de un relato mío, en la revista Zarabanda. Los  editores de la revista me invitaron a la presentación, donde leí -ininteligible, nerviosa y  enrevesada- el cuento que hoy les muestro.  Un cuento al que tengo un cariño inmenso, un cuento que costó sangre y sudor y muchas, muchas lágrimas, un cuento que aun no es bueno, un cuento al que le falta mucho traba jo, más horas de reescribir y las críticas que quisiera puedan darme. Un cuento un poco largo -tres cuartillas- pero que espero puedan darse el tiempo de leer. ¡Saludos a todos, chicos y chicas!

PD: Gracias, Francisco, por todo tu apoyo, tus horas, tus consejos, tu mano estricta, gracias por exigir lo mejor de mí. Aun no te he dedicado el cuento en tu ejemplar de la revista, pero si algo puedo decirte, es que este cuento es para tí. ¡Te amo!


El Olvido

Sólo una cosa no hay. Es el olvido

Everness” Jorge Luis Borges

Nueva antología personal

Hasta ese día, Ricardo Alderán no se había preguntado, al menos no que él pudiera recordar, por qué parte del uniforme incluía zapatos rojos. Que él supiera, en ninguna otra escuela de la ciudad se pedía que las señoritas utilizaran calcetas negras a la rodilla y zapatos rojos. El uniforme también incluía falda grisácea plisada, blusa blanca de cuello abierto y chaqueta negra, con dos bolsillos y el escudo de la escuela en la parte superior. Ricardo nunca había reparado en la peculiaridad del color de los zapatos. No, al menos, hasta hace tres semanas, al inicio del nuevo curso escolar.

Ya había dejado en orden todos sus papeles y posesiones. Quería dejar constancia del pleno uso de sus facultades, quería saborear la culpa entera. Sabía lo que hacía y no temía reconocerlo. O pagarlo. Uno a uno, fue buscando en los libros de la estantería principal de su casa, lugar privilegiado en el que se congregaban los autores favoritos de toda una vida, de 46 años enteros: Autores de diversas nacionalidades, escritores de cuento, novela, poesía, teatro -los menos- y algunos ensayos. Ricardo era maestro de literatura y enseñaba en una escuela católica. El inicio de cursos siempre era igual. ¿Qué podía enseñar él a 23 mujercitas sobre literatura, en una sencilla clase de Español? ¿Qué podían ellas aprender, degustar, disfrutar de los autores más importantes, más entrañables que habían pasado por esta vida? ¿Recordarían ellas algo de lo que pudiera mostrarles al pasar al siguiente curso? ¿Habría al menos una, una sola de ellas que se interesase por descubrir el mundo de la literatura y los grandes placeres que puede deparar? Asombrosamente, este año la respuesta fue un contundente “Sí”.

Pelo negro, largo hasta los hombros, Ojos pequeños de pestañas caídas, frente amplia, finos labios. Delgada y de baja estatura, el saco del uniforme le venía algo grande. El asombro de Ricardo no pudo ser mayor al leer la tarea aquella que, distraído, había dejado el lunes pasado. «Para la próxima semana- ¡apunten!- quiero que lean “El Inmortal” y me expliquen que han entendido del relato. No quiero el trabajo a computadora, lo quiero a mano». Ricardo nunca lo hubiera esperado; detrás de la mala ortografía y la terrible caligrafía, se reconoció a sí mismo. Rememoró viejos temores, antiguos sueños malogrados y contempló sus actuales frustraciones. El sueño de su más febril adolescencia se presentó ante el, desfigurado y malogrado: ¿Dónde habían quedado sus ideales, dónde había ido a parar la pasión y las letras arrancadas con sangre? Ricardo no había reparado en dejar como tarea aquel libro que le había sido tan preciado, ese que le había enseñado a amar y temer las letras, No había dudado al encargar a sus alumnas las mismas páginas que ahora le avergonzaban, pues ni siquiera recordaba ya los sueños vencidos, o, al menos, no quería recordarlos y ahora se encontraba con ellos, olvidados y rencorosos. Después de la sorpresa, vino el dolor. Después del dolor, vino el placer.

No podía dejar de observarla. Estudiaba sus banales conversaciones con las compañeras de clase, acechaba sus recreos y sus risas, examinaba su manera de comer y de levantarse cuando le pedía escribir en el pizarrón. Y es que las veces en que se lo pedía iban en aumento; la necesidad de ver su perfil atento, de observar sus pantorrillas delgadas y los pequeños zapatitos rojos, el placer que le concedía enmendar su mala ortografía y calificar sus cuadernos con un lápiz rojo, siempre rojo. Ricardo se dedicaba cada noche a corregir la tarea que ella, Ella, le había entregado: se entretenía encerrando en un círculo rojo cada palabra mal escrita, subrayando y dibujando comas y puntos -rojos- donde no los había; Al final, la hoja blanca y letra redonda quedaba mancillada por grandes manchas rojas que le hacían pensar en ella una vez más. Y mientras tanto, él buscaba en sus letras ese reflejo con el que había tropezado en aquel trabajo escolar, anhelaba encontrarse de nuevo a sí mismo, exigía atisbar al niño que había sido y al que había decepcionado. Debía encontrarlo, reclamaba verlo una vez más y así poder deshacerse de su torpe ingenuidad, destrozar su inocente estupidez y aniquilar, por fin, ese fatuo y necio sueño de ser escritor. Y para eso, la necesitaba a Ella.

Buscando entre estanterías, Ricardo logró hallar el libro. Al menos ya hacían diez años de no leerlo, al menos cinco de censurarlo en la intimidad de la memoria, de no pensarlo. El libro que fuera su favorito tantas tardes juveniles, el libro que le había llevado a la ambición frustrada y frustrante de ser escritor. Ricardo lo guardó en su maletín y salió de casa, Al finalizar la clase, le pediría que lo acompañara a la sala de música, vacía por remodelaciones. Tendría, al menos una hora asegurada. Le ordenaría que leyera en voz alta “Everness” -su poema favorito- una y otra vez hasta que lograra hacerlo a la perfección, con las modulaciones y el tono correctos. Después, la despojaría poco a poco de aquel lóbrego uniforme de colegio católico. Solo dejaría las calcetas y los zapatitos rojos. Prometería ponerle un diez en la boleta escolar, si fuera necesario acallarla. Diez. Un diez redondo y rojo.

Decidido, Ricardo Alderán se encaminó a la escuela primaria San José Agustín. Y lo que tuviera que pasar, pasaría.


“Hola mi vida” te escriben mis dedos. La cabeza me duele y los ojos se me cierran, para distraerme veo películas de Ghibli, recordando lo mucho que te pareces a Totoro y tomo abundantes líquidos, tal y como me lo recomendaste tú. ¿sabes? La palabras siempre me llevan a ti. Los recuerdos, las canciones, los olores, los sabores y las memorias, las imágenes y mis anécdotas, siempre me llevan a ti….

¡Francisco! Hoy cumplimos un año. Un año lleno de ternura y juegos, risas y algunas peleas, un año de aprender, de crecer y caminar junto a ti, un año de tropiezos, un año de sueños, Un año de perderme en tu piel y aprender de memoria tus lunares para cantarlos bajito mientras me doy una ducha… un año de resguardarme en tu pecho y aprender a pelear por lo que quiero, un año de pláticas y comics, y llanto y miedos y cuentos y canciones y libros… Un año de caricias súbitas y planes para conquistar el mundo, un año de fotografías y comida japonesa, de juguetes, secretos y bufandas, de paseos tomados de la mano y caricias suaves en la espalda… Un año lleno de amor

Hoy no puedo escribir nada bonito, pero escribir es todo lo que se, es todo lo que soy, es lo mejor que puedo darte por que viene de lo más profundo, de lo más sagrado en mí: ese algo sagrado que solo tú llegaste a tocar y a conocer en mí. Quisiera regalarte algo certero y audaz, algo sensible, algo de lo que estuvieras orgulloso al leer, pero la fiebre no me deja, y probablemente, sana tampoco podría escribir todo lo que pasa por mi cabeza -nublada de ti-, por mi alma -si es que aun no la he vendido- y por mi corazón, -al que le mando saludos y panquecitos, de vez en cuando, pues tú ya lo tienes muy dentro del pecho-. Aun así, las pocas o muchas letras que sangran por mis dedos son para ti, por que te lo has ganado, por qué todo es para tí, por que yo, entera, soy solo para ti, por que cada letra es para agradecerte este maravilloso año en el que has estado ahí, para mí, haciéndome más feliz de lo que he sido en toda mi vida…. Y no solo feliz. Me has hecho fuerte, me has hecho crecer sin dejar de soñar, me sostienes cuando ya no puedo caminar más, eres mi mayor motivo, mi alegría, mi anhelo y mi felicidad… Eres mi vida entera, y la palabra “vida” solo tiene noción y sentido si tú estas en ella, ahí, para mí.

Amor, eres todo lo que podría desear Eres tú, con todo lo que eso significa, es  tu calor, tu aroma, tus letras y tus juegos son lo que pintan de colores mi vida entera, lo que me hace agradecer estar con vida día a día, En ti escucho el mismo lenguaje que yo hablo y que nunca nadie quiso escuchar, en ti encuentro el calor de mi hogar, en ti encuentro la mejor razón para escarbar y escribir con el alma en la boca, por ti quiero arriesgarlo todo y entro a jugar a un mundo que siempre me había aterrado…

Nunca entendí el significado de la frase “El amor de mi vida”. Francisco: Eso es lo que significa

Amor, quiero ser la mujer que te mereces. Quiero pelear con almohadas, ver películas en las mañanas del fin de semana, preparar la cena, tener dolores de cabeza mientras escribo y tu llegas. Amor, quiero cuentas por pagar y noches de insomnio, quiero cubetas de pintura, quiero plazos para entregar… Amor, quiero discusiones que terminan en caricias, quiero cumpleaños y navidades, quiero cuadernos de notas y tu mal humor combinado con mi poca paciencia, quiero abrazos de todos los sabores, quiero arroz quemado en el fondo de una olla, quiero hacerte el amor antes de que despunte la mañana y despertarte con mal aliento y un beso, en cada uno de mis días… Amor, quiero una vida junto a ti.

Amor, tengo frío, mucho frío y mi temperatura va aumentando de poquito a poquito a poquito. Amor, puede que hoy no te vea, puede que mañana tampoco, pero tienes que saber que con cada beso te robo un pedacito de ti…. Aun cuando no estés conmigo, tú estás aquí. Así que abrazame y vamos a dormir… Extrañaba tu calor.

¡Te amo Francisco! ¡Feliz Aniversario!


¡Buenas tardes, damas y caballeros! Después de la clase de cuento de ayer, les presento el texto que leí en clase, un cuentito breve  en el que he estado ocupada, y al cual le he cogido mucho cariño. Este que ven aquí es el primer borrador, pues aun lo estoy trabajando, las críticas serán del todo agradecidas.¡Nos leemos pronto!

M.


Perdóname padre, que he pecado

Rojo. Rojo era el primer instante en el que María se sabía ya no una niña, roja era la sangre que brotaba de su parte más íntima, más sucia, más obscena, aquella que no había que nombrar y mucho menos, tocar. Esa misma tarde su madre había hablado con ella durante largas horas y le había explicado lo terrible, lo desgraciado que era ser mujer. “Estas manchada, María, eres sucia y eres pecadora. Ahora debes buscar el perdón de Dios”; También le había regalado un rosario, una cruz sencilla y cuentas de madera, el mismo crucifijo que María llevaba consigo, apretado en la mano, mientras caminaba hacia la iglesia. Era la segunda vez esta semana, y es que ella era, tal y como había dicho su madre, una pecadora.

Primero, tenía que confesar lo del almuerzo de Luisito. María lo había robado de su mochila y luego se lo había zampado frente a “Manchas” el perrito callejero y hambriento que siempre rondaba por la escuela. No le dio ni un pedazo, ni un pedacito, y después mintió a la maestra cuando aquella preguntó quién había tomado la torta; A María le había latido rápido el corazón dándose cuenta de que había pecado tres veces en un solo día. Era mala, era vil. Era pecadora.

Y luego, estaba Luisito. Él no se había imaginado, por supuesto, que María se hubiera robado su desayuno. Mientras hablaban, cogidos de la mano detrás de las jardineras, él había llorado un poco. María sabía que las lágrimas eran a causa suya y su corazón quería salirse de su pecho: Tal vez hoy el padre se enojaría verdaderamente con ella. Tal vez le ordenaría un castigo verdadero, como aquellos martirios de los santos, tal vez serían más de cuatro Padre Nuestros y entonces María podría encerrarse en su cuarto y, de rodillas con el rosario entre los dedos, rezar, rezar con fuerza, Entonces, sentiría las cosquillas en las manos y entre las piernas, sentiría ese calorcito agradable en el pecho y ese curioso mareo en la cabeza. Y rezaría, rezaría muy fuerte, pidiendo perdón a Dios, y, si el padre no le dejaba suficientes oraciones para rezar, entonces permitiría que, mañana, Luisito se manchara los dedos en esa parte sucia, roja y obscena de la que no hay que hablar. Y entonces, quizá esta vez Dios no la perdonaría.


Francisco:

Hoy quiero escribir. No, no, no estoy comenzando bien. No solo quiero escribir… no se trata solo de mi ritual sagrado y consagrado de las noches, donde hago sangrar, aunque sea a la fuerza las yemas de mis dedos en el intento, inocente y persistente de crearme un oficio, una disciplina. No. Esta noche necesito escribir, las letras salen solas y con fuerza y se apilan en pequeños montones….

Siempre fui una niña mala. Mala por que era diferente, mala por que era solitaria, mala por que nunca encontraba mi lugar. Siempre fui la chica rara, la loca de la casa, la aislada, la huraña. No tuve con quién compartir mis anhelos, mis sueños, mis más secretos temores: las lágrimas siempre se saboreaban solas. ¿Sabes? Pasé noches, largas y muchas, pensando que si algo andaba mal, era en mi, que yo hablaba otro lenguaje, que me era más fácil esconder la cara y huir, correr siempre contra la corriente, correr hacia donde el viento me llevara, correr como una piedra rodante, sin dejar crecer el musgo, sin un hogar ni un destino, sin tener ningún por qué.

Y luego llegaste tú.

Te reconocí en un instante. Un buen amigo decía que los maníacos, los locos caprichosos, despedimos un peculiar aroma que nos hace encontrarnos, diferenciarnos. Yo no te conocí: te reconocí. Fue algo en tu mirada que me dijo: Este es mi hombre, fue algo en el tono de tu voz, en el juego torpe de tus movimientos, en las medias sonrisas, en las miradas veladas que me atrajo hacia ti. Me rompiste el corazón y yo te lo rompí a ti. No voy a hablar de influjos ni destinos: Volví por que así lo quise, volví por que te amaba. Por que extrañaba encontrar en tus besos a ese hombre que en el abrazo me decía que me entendía, que no era extraña, que conjuraba sueños en los que no podía estar otra persona si no tú. ¿Qué veo en ti? Me preguntas una y otra vez. Veo a un cómplice, a mi mejor compañero, mi más entrañable amigo. Veo una brújula, un faro de luz que me recuerda en las tempestades hacia donde va el camino, en donde esta mi hogar. Veo a un loco que habla mi mismo lenguaje, entiende mis señas y sabe ese idioma secreto que solo entre los dos podemos hablar. Veo a un hombre verdadero, determinado a darlo todo por quienes ama, que no teme hacer sacrificios pero que está dispuesto a luchar por sus sueños, que no se atrevería a dejarlos olvidados en un cajón, capaz de luchar hasta el final. Veo una sed de conocimiento, la curiosidad despierta del niño y la certeza adquirida del viejo. Veo -y admiro- la fiera disciplina del oficio de la vocación, veo al escritor, sin trucos, sin magias. Veo -siento- un aroma animal de amante que despierta mi cuerpo y mis sentidos y me hace erizar la piel. Veo -Entiendo, disfruto, comparto- la mente ágil y la fantasía y sueños que habitan y los intrincados corredores y pasadizos de una mente que me fascina, que me seduce. Veo -leo- las letras que me hipnotizan, que me emocionan, los cuentos que quiero escuchar cada noche antes de dormir. Veo, en pocas palabras, los ojos que quiero sean lo primero que mire al amanecer y lo último cuando anochezca, veo la figura del hombre a quien quiero pasar toda mi vida haciéndole el amor, con el cuerpo, con palabras, con historias, con caricias, con la piel y con la mente. Veo al padre de mis hijos. Veo mi pretérito, mi presente y mi futuro en ti

No mentiré: Muchos hombres pasaron por mi vida. Dije “Te amo” más veces de las que quisiera contar ¿Qué es diferente ahora? Me preguntas tú. Y la respuesta más sincera que puedo darte, es que Yo elegí quedarme a tu lado por que tú, solo tú penetraste en la coraza, ante ti me expuse desnuda y sin pretensiones, descubriste lo más hondo, lo más negro y aun así decidiste amarme. Conociste a la niña recelosa y herida, conociste a la mujer desconfiada, agresiva y mentirosa- todavía, todavía me cuesta mucho desprenderme de tantas heridas-. Y al amarme, al perdonarme, las liberas, liberas mis miedos, me haces aparecer. Por primera vez en la vida, tengo un lugar verdadero, por primera vez tu me entiendes cuando hablo, cuando callo, cuando grito y cuando lucho. ¿Y tú? Tú llegaste a mi despojado de mentiras, sincero siempre, con la frente en alto. Dispuesto a protegerme, a luchar por mi, por ti, por nosotros. Y eso es algo que nunca podre pagarte

Así que, Francisco, esta es una pequeña carta de amor que decidí colgar aquí para que la mires cada vez que te de por abrir viejas heridas, que no son pocas las veces. No es una carta buena, no elegí las mejores palabras, no se nada de estilo y menos de gramática. Lo que puedo ofrecerte, es que es una carta sincera. Aquí, en cada letra, estoy yo. Y yo, soy tuya. Enteramente tuya, por que así lo he decidido.

Ahora, amor, a seguir caminando juntos. Paso a paso. Yo estaré tomando tu mano. Y cuando sea el momento… juntos ¡A volar!



No se cuándo me golpeó. No se cómo, no se por qué. Una palabra, una frase y la realidad entera se vino abajo, trastornada, mutilada. La infancia es algo terrible. No se me ocurre una mejor manera de describir “Les enfants terribles” de Jean Cocteau.

Inquietante imágen de Jean Cocteau, autor de "Les Enfants terribles"

Hay ciertos libros que deben esperar. Hay libros que llegan a su debido tiempo, en su más certera forma. En mi caso estuvo Rayuela, que leí fatigante y ávida a los 17, dándome el espacio de un año para leerla con toda calma, con toda delicia, en mis rincones favoritos. También esta El Aleph de Borges, que descubrí más pequeña, a eso de los 12, en mis lecturas febriles, sin sosiego, bajo las sábanas de mi cama, con una pequeña linterna verde con el dibujo de una rana. O Los Detectives Salvajes, que leí en este pasado verano, en el que probablemente sería mi último verano familiar, construyéndome y destruyéndome bajo las lágrimas, página tras página sin poder parar. También, en la lista, esta el Ulises de James Joyce y La montaña Mágica de Mann, libros cuyo tiempo aun no me ha llegado. No, todavía no.

Y también estaba “Les enfants terribles”, pequeño volumen de tapas moradas, pocas páginas, traducción regular. Paseaba mis dedos entre los libros, escogiendo aquel que era el turno de leer, y dudaba si acercarme a él o no. ¿Sera tiempo ya? ¿Lo arruinaré si me apresuro? ¿Un día menos, un día más? Y fue así que ayer, a media madrugada, terminé con él. Y el terremoto comenzó.

La historia, si quiero ser breve -y quiero serlo, para que ustedes la disfruten por si mismos- trata de dos hermanos y una habitación que encierra el universo, o el universo que se encierra en una habitación. Trata de dos invitados a ese culto mágico, a ese ritual pagano, a ese amor desenfrenado, trata de los hados benevolentes que protegen a estos seres puros y brutales, trata de los convidados a presenciar y ser partícipes involuntarios de esta comedia, de esta tragedia humana, trata sobre como el destino no los puede alcanzar, ni siquiera tocar: ellos son los que lo asechan, son quienes lo cazan.

No se que frases utilizar para referirme a uno de los libros que más me han impactado en mi vida. Yo también he jugado el juego, he de decir, y quienes se aventuren en su lectura me entenderán. Yo también he jugado a escaparme de lo material, he jugado a llegar más allá, he tocado con la punta de los dedos ese lugar del que, una vez entrado, ya no puedes regresar. Yo también he querido postergar la infancia, dura y áspera, yo también he nadado en esa crueldad egoísta e infantil, yo también he estado dispuesta a no regresar. Y es que, a mi propio criterio, es de eso de lo que trata la obra de Cocteau: Llegar al punto de no retorno, del amar violento y voraz, de ahorcar largo y placentero, con las propias manos, toda posibilidad de un futuro, de un crecer. De una madurez.

Brevemente, esto es lo que puedo decir de Les enfants terribles. Al terminarlo,  la risa, el llanto, un grito era el único lenguaje inteligible para contar lo vivido. Es una experiencia salvaje, magnífica. Ojalá lo sea tanto para ustedes como es para mi. Ojalá que les destroza el alma, que los haga ahogarse en dudas y terrores, Ojalá que les parta el corazón. Después de todo: ¿No son esas las mejores historias, los más queridos personajes? Ustedes dirán.


¡Buenos días, señoras y señores! Ya he regresado del hospital. Y ahora resulta que dispongo de poco tiempo para ponerme al día con tareas y trabajos que han pedido en mis clases. Para no atrasarme aun más con mis deberes, y tampoco descuidar la bitácora -firme propósito-, publico aquí una de mis tareas, que me ha tenido ocupada por largo rato, sobre el libro “Ficciones” de Jorge Luis Borges. Por favor, si tienen algunos minutos de sobra, comenten y critiquen el trabajo, pues esto me sería de gran, gran ayuda. ¡Saludos a todos!


Sobre Ficciones

Que el cielo exista, aunque

mi lugar sea el infierno

La biblioteca de Babel” Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges, argentino de origen, nace en 1899 y a los diez años publica una traducción de “El príncipe feliz”, de Oscar Wilde. Su abuela, como es bien sabido, le hablaba solo en inglés, esto aunado a la gran biblioteca de su padre y el amor de este hacia la literatura, le revela el poder mítico de las palabras, haciendo que Borges descubra el devastador placer de leer. Años más tarde, siendo ya un escritor consagrado, concibe “ El jardín de senderos que se bifurcan” en 1941, que dará forma a la primera parte del libro que nos ocupa, “Ficciones”, mientras que, tres años más tarde, engendrará los nueve relatos que componen “Artificios”, la segunda y última parte. Y aquí es donde comienza el laberinto.

Leer a Borges es entrar en el laberinto sin hilado alguno que nos ayude a regresar; es entrar en el universo “Que otros llaman Biblioteca” donde concurren todos los libros posibles, todas las combinaciones y variaciones de símbolos y lenguajes sin repetirse, tal y como nos revela en “La biblioteca de Babel”, cuento delicioso y que -me- explica la única forma en que puedo concebir el infinito universo: ¡Qué idea tan plena, tan maravillosa, dejar mi vida, mis horas y mi juventud en busca de El libro! Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza, nos confiesa Borges antes de abandonar el eterno lugar.

Seguimos avanzando: El cuento con el que abre el libro: “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” nos comparte las notas y crónica de la búsqueda de libros imaginarios que hablan sobre ciudades y geografías fantásticas, inconcebibles animales e idiomas quiméricos. Y, ante tanta maravilla que poco a poco se adueña de nuestro propio firmamento, Borges nos llama desde la otra orilla: “Yo me atrevo a pedir unos minutos para su concepto del universo”

Después, llegamos a “El jardín de los senderos que se bifurcan” que nos habla sobre las posibilidades inagotables de tomar no una, si no todas las alternativas cada vez que un hombre se enfrenta a una elección, creando diversos e infinitos tiempos y porvenires. “El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futurosnos relata él.

Vamos adelante. Nos encontramos con “Las ruinas circulares”, uno de mis favoritos, en el que un hombre sueña, buscando un alma que mereciera participar en el universo, la concepción de un hijo, un discípulo, un sucesor y heredero de las artes antiguas en un engendramiento doloroso, un parto fatigante. Al lograr parir a este hijo deseado, y separarse de él, el mago se da cuenta de su cíclica realidad: el mismo es imaginado por otro hombre. el soñador es soñado.

Al llegar a este punto, me detengo y releo: ¿Estaré haciéndolo bien? ¿Cómo hablar de Borges?

Ficciones llegó a mis manos cuando contaba con once años. “La biblioteca de Babel” me enamoró y ante mi miedo -atroz, sofocante- a la muerte, me dio una fuga, una alternativa: Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno. Borges, sus espejos y laberintos me acompañaron por las soledades, elecciones y recelos, Ficciones significó para mi el descubrimiento de la fuerza terrible de las palabras: Las palabras rasgan, rompen, hieren, curan, alivian. Las palabras crean. Y ese, es un poder mágico, desmesurado.

No me queda más que persistir y seguir delante. Ahora llegamos a la segunda parte del libro: Artificios.

Algunos niños, en la edad más tierna, se sienten instigados por los insectos. Los observan, los asechan, retuercen sus alitas, estrujan sus pequeños cuerpos, quitan una a una sus diminutas patas y estudian como se mueven, como respiran, de que manera vuelan, dónde se irán a guarecer. No, no quieren hacer daño al animal. Solo quieren saberlo, indagarlo, ocuparse de él. Borges, de la misma forma cruel y curiosa, se ocupa del tiempo: El tiempo y la memoria -Funes, el memorioso-, el tiempo como cicatrices -La forma de la espada-, El tiempo como un acertijo -La muerte y la brújula- o el tiempo en la forma de un nuevo papel redentor -Tres versiones de Judas-. Y por supuesto, el tiempo por el mismo tiempo, el tiempo como creación inacabada, como obsequio y ofrenda, como plazo a terminar en el bello, bellísimo relato “El milagro secreto”, donde al judío Hladik le es otorgado el plazo de un año para terminar su obra inconclusa. En este – de nuevo, bellísimo- relato volvemos a visitar la biblioteca y conocemos al ciego bibliotecario -¿Borges mismo, quizá?- donde generaciones de hombres han muerto y quedado cegados al buscar entre las páginas de algún libro, a un Dios improbable, escurridizo, siempre presente.

Esta, es la primera vez, en tres años, que leo de nuevo a Borges. Durante mi enfermedad me fue imposible, las pesadillas sobre laberintos y monstruos con cabeza de toro, las ruinas y los nombres enzarzados e impronunciables de Dios, no me dejaban dormir, Al final, he abierto el libro y reconocido mis notas y las notas de otros antes que yo, me he atrevido a mirarme en el espejo y el reflejo, al igual que el abismo, me ha devuelto la mirada. He terminado de leer la última de sus páginas y me he sentido plena, completa, he recuperado el Zahir que había perdido enloquecida. Y es así como pretendo terminar con este pequeño escrito. No, no estoy conforme. No creo haber captado en su mínima expresión lo que cada uno de estos relatos simbolizaron para mi, la facultad de moldear el tiempo con palabras, la posibilidad de otras realidades, otras elecciones en veredas que se bifurcan, el sueño de la terrible inmortalidad, Al final, Borges me habla del tiempo, de la mortalidad humana y los caminos que se toman para llegar a ella, para beberla de ríos impronunciables, para saborearla y aferrarla; Borges me ayuda a entenderla y me permite enfrentar la desmesurada idea, cruel, vertiginosa, de la naturaleza efímera del tiempo, de la ausencia de una divinidad, o -más terrible aún- la existencia de un Dios en las páginas de algún libro perdido.



Resulta ser, señoras y señores, que algo anda mal en mi cabeza. Novedad no es, por supuesto, pero me voy -O me llevan, que no es lo mismo- por una semana al centro médico La Raza, a que me hagan algunos estudios. Internada como estaré, no tengo facilidad de entrar a la red, así que, si ustedes gustan, les dejo un pequeño cuento, justamente el que entregué en mi examen de ingreso a la SOGEM. Y como siempre, espero y agradezco críticas y comentarios.

¡Saludos a todos, nos leemos muy pronto!

“Pero mañana escribiré”

El problema, el gran problema al escribir, es esa primera palabra. Después de la primera palabra todo llega; una gran camada de letras que hacen palabras que hacen frases que hacen ideas. Pero el problema viene justo al escribir esa primera palabra que desflora la hoja en blanco. Lo mismo pasa con las mujeres. Y no es que él sepa mucho de mujeres.

Hace algunos minutos acaban de dar las seis por la tarde. Isidoro Rodríguez consiguió un asiento libre llegando a la estación de metro Insurgentes. En Balderas subió ella; menuda y pequeña, de piernas flacas y pómulos salientes, los ojos escondidos detrás de lentes de armazón grueso. Insípida, común. Y ahora, Isidoro se encuentra tan próximo a ella que puede oler su perfume- tal vez demasiado dulce, tal vez demasiado común-. Por la ventana puede ver su reflejo y decide que sea ella el tipo de mujer a la que tiene derecho a acercarse. Pero la primera palabra, esa maldita primera palabra se le resiste, se niega a ser encontrada para escribir la que sería la novela de su vida, se niega a ser resuelta para hablarle a quien podría ser la mujer de su vida.

Ayer, Isidoro pasó en vela buena parte de la madrugada tratando de escribir la que sería su gran novela- la primera y única-. Cada noche, después del trabajo, cena, se ducha y después se dedica a encontrar esa primera palabra. Llevaba años enteros planeando qué decir y cómo decirlo. Incluso solía traer consigo, dentro del bolsillo de la chaqueta una pequeña libreta de notas donde apuntaba, sin cesar, todos aquellos acontecimientos que creía dignos de aparecer en la novela; frases significativas y las verdades absolutas de cada día de su incomprendida existencia. Y es que “incomprendida” no podía ser un adjetivo mejor para referirse a la vida de Isidoro.

Para empezar estaba su nombre: Isidoro Rodríguez había sido el nombre del primogénito de cada generación de su familia, dedicada al negocio de la panadería desde su bisabuelo. Isidoro no únicamente había decidido no ocuparse del negocio, si no que había traído el deshonor a toda la parentela al anunciar que escribiría bajo el seudónimo de “Ignacio Rodríguez”, nombre que, a su parecer, tenía una clase y dignidad sobresalientes.

Y luego, estaba la cuestión de la novela. Ignacio Rodríguez -Isidoro- había cosechado los pasados dos años una exquisita fama de novelista dentro del círculo literario de la ciudad de México, en bares y cafés de Coyoacán y la Condesa, rodeado de cineastas, nóveles literatos y artistas de teatro, quienes desaparecieron cuando la verdad fue puesta ante sus ojos: Isidoro -Ignacio- no podía escribir.

La realidad era amarga y todos, los literatos, cineastas y artistas le dejaron solo. Ignacio llevaba tiempo, mucho tiempo -más del que podía recordar ahora mismo- aferrándose a la idea de que, en el fondo, era un escritor. Llegaba a casa -solo- cada tarde, después de su rutinario trabajo capturando facturas como ayudante de un contador, y dedicaba la noche a pasar en limpio las notas del día. Cenaba -solo, siempre solo- frente al televisor, mirando uno de esos programas que tanto le disgustaban, según decía, con chicos cantantes que tenían frente a ellos la gran oportunidad de sus vidas. Cantaban desentonadamente y acto seguido conmovían al público con alguna declaración desgarradora. ¿Por qué él, Isidoro, Ignacio, no tenía la oportunidad de probar su talento y, más importante aún, ser reconocido? Soñaba con el día en que llegase a ganar elogios y aplausos. Recibiría premios y en los restaurantes lujosos, a los que asistiría con bellas señoritas, no le dejarían comer por firmar autógrafos. Bellas o no: No comería solo. No, nunca más. Nunca más solo.

Seis y diez. El metro camina lento, muy lento. En la estación Pino Suárez sube tanta gente que su costado derecho queda apretado junto al insípido y común costado de ella. No, “ella” no. “Ella”. Y es que “Ella” cruza descuidadamente la pierna derecha sobre la izquierda, su rodilla roza por un breve instante la mano de él.

-”¿Será?”

Después de la cena, viene el baño. Isidoro tiene el cuerpo gordo enjabonado, su piel es flácida, se lava el pene pequeño, oscuro y arrugado, bajo una prominente barriga. Nunca se ha bañado con alguna mujer. Las prostitutas que puede pagar nunca acceden a bañarse con él. Isidoro se va a la cama, incómodo, molesto, agitado. Bajo las mantas, su mano gorda busca a tientas su miembro erecto. Comienza una caricia rápida, penosa, lamentable. Al terminar, siente su mano mojada y trata de recordar la última vez que sintió la humedad de una mujer. Tanto tiempo solo.

La primera palabra le tienta, se acerca, le quema y se va. Y la rutina sigue. Mañana escribiré, nos promete. Cada día más viejo, más pequeño, más gordo, más solo. Cuando se encuentra en sus viejos barrios a alguno de sus no tan viejos amigos, éste no le devuelve el saludo; le ignora y pasa de largo. Quizá Ignacio -que no Isidoro- se va volviendo cada vez más invisible. Viejo, pequeño, gordo… y ahora invisible. Pero “mañana escribiré” y llegarán los premios y el aplauso y la televisión.

Seis y cuarto. Isidoro -pues Ignacio se ha vuelto invisible- mira sin ver, siente el calor, el aire viciado del vagón. Y la palabra, la maldita palabra que no llega. En cuanto Isidoro trata de establecer un contacto, de sentir piel con piel, ella se aparta con un salto nervioso. Isidoro sabe bien lo que su tacto causa en las mujeres: desagrado, quizá temor. Ella es Insípida, común, pero no invisible, al menos no tan invisible como el Ignacio de Isidoro. Él la mira de reojo. Siente la sangre en las mejillas, un leve cosquilleo en la entrepierna. Las manos, por lugar común, le sudan. Y súbitamente, la primera palabra llega a su lengua.

La tiene. La tiene, al fin la tiene. La primera. Nunca más solo.
Isidoro e Ignacio la miran directamente por primera vez. Más común e insípida de lo que había creído. ¡Tiene que ser Ella!. Ella lo mira incomoda, se para y, entre empujones y “ustédisculpes” sale. Él la sigue con la mirada.

Solo, solo, solo. Pero mañana escribiré.


Da click en la imágen para descargar el disco

Una de las cosas que más anhelaba durante mi enfermedad, era caminar. La gran urbe: esta ciudad, mi ciudad, es idónea para caminar. Y extrañaba callejones y callejuelas, las avenidas, la hojarasca…
Desde hace tiempo, al leer el blog de Adolfo, me entraron ganas de robarle la idea y, compilando las canciones que me acompañan en mis caminatas, hacer recopilaciones musicales. Y esta, es la primera. Desde Dylan hasta Karen O, pasamos por Cohen, The Cramps y Lou Reed para llegar a la -Magnifica- versión que Seu Jorge hace del sacro Bowie.; esta lista me ha acompañado en mis nuevas andanzas recuperando mi ciudad, mis calles, mis rincones. A primera vista, no tienen mucho en común, pero cada una relata un momento del viaje, una frase, un sonido, el encuentro “místico mágico musical” con las calles que me habían arrebatado. Espero que les guste y espero aun más ir afilando el oído y hacer mejores recopilaciones. La imagen de la portada la he sacado de Getty Images, y  el titulo del “disco”, por cierto, viene de la traducción, algo extraña, de una deliciosa frase de Nietzsche: He aprendido a caminar; desde entonces me dejo correr.  ¡Ah! por favor, visiten el Blog de Adolfo. Se sorprenderán. (Por cierto, si no pueden bajarlo de Rapidshare, aquí tienen un link nuevo en Megaupload)

1- It’s Oh so quiet- Betty Hutton
2-Walk on the wild side – Lou Reed
3- I’m waiting for the man – Velvet Underground
4-Rock’n roll Suicide – Seu Jorge
5-Without a song- Vetiver
6-It’s been raining -Kimya Dawson
7-I will kill again -Jarvis Cocker
8-Walking the street- Georgia White
9- Out of time- Chris Farlowe
10-Building all is love- Karen O And The Kids
11-Call Me- Hollywood, Mon Amour
12-Wailing Sounds- Jimmy Page, Bonham & Others
13-The Way I Walk – Jack Scott
14-Waiting Underground -Patti Smith
15- I Walked All Night- The Cramps
16- Spoonful- Howlin’ Wolf
17- Famous blue raincoat- Leonard Cohen
18-Ain’t Talkin’- Bob Dylan
19- Volare- David Bowie


Escribiendo

15ene10

No puedo dormir. A veces pasa. Trato de alejarme, corro lejos y más lejos, vuelta y vuelta y de nuevo a correr. Pero las letras, señores, siempre terminan alcanzándome.

No, no se cuando comencé a escribir. Esta semana he empezado clases en la SOGEM (una grata, gratísima sorpresa ha resultado) en un diplomado para escritores, y es que ya el título me incomodaba. ¿De qué forma, en qué mundo podría llamarme yo misma Escritora? La palabra me impone respeto, miedo y anhelo a dosis y cucharaditas iguales, y mientras más me leo más convencida estoy de tener mucho, quizá desmesurado respeto al oficio como para nombrarme Escritora.

Y sí, hablo de oficio. Estoy convencida que el escribir tiene más que ver con un carpintero, un escultor, un artesano que convierte con sus manos y artilurgios ese algo abstracto y puro en un ser moldeado a imagen y semejanza de sus más terribles anhelos, de sus culpas calladas y memorias de esas que preferiríamos relegar, pero aferramos con uñas y dedos y huesos y dientes y entrañas y más…

Nunca supe que quería escribir. Solo escribí como un acto necesario, urgente, algo tan innato y básico como comer o dormir. Estudié teatro por más años de los que realmente recuerdo cuando era niña, después di el salto a dirección y guión de cine ya cerca (o menos lejos) de esa no lograda madurez. Nunca supe la profesión que elegiría de mayor, pero siempre supe que quería ser de grande: quería ser dinosaurio, mártir, bruja, mujer barbuda de circo. Quería vengar mis imaginarias afrentas, batirme en duelo con pistolas, tirarme del piso más alto de la casa y caer suavemente sobre mis pies, quería un antifaz y una capa como los héroes de mis adoradas y mal llamadas novelas gráficas, Quería sobre todo, ser de grande una niña, al crecer no crecer. Quería que mis historias, esas que me contaba en mis juegos solitarios de la infancia, esas que escribía en el margen del libro de matemáticas, siguieran perpetuamente a mi lado, quería a mis monstruos primordiales siempre correteando por debajo de la cama. Y he aquí, señores, que estuve a punto de la más vergonzosa blasfemia, de la más atroz herejía: traicionarme y crecer.

Hace poco uno de mis -nuevos-profesores dijo algo que no recuerdo, pero sonaba a fatídica advertencia : El ignorar la vocación traer horribles consecuencias. Y estos últimos años míos, dan fe de ello. Si algo le ha dado forma a mi vida, si algo me ha hecho feliz y me ha permitido crear la maravillosa quimera -si así gustará alguien en llamarle- en que vivo, son los libros. Leo por que lo necesito, por que me es vital, por que no puedo evitarlo, Escribo por que lo llevo en las entrañas y en el calor de la sangre, por que las palabras me llaman a voces, por la fiebre que llega cuando van saliendo las letras. No soy buena en ello, por supuesto, pero quiero aprender. Quiero ser épica y tener las armas para luchar la batalla, quiero ser el drama y hacer sangrar mis dedos hasta lsufrir. Quiero, en fin, un espejo Borgiano y que el abismo me devuelva la mirada. Y tal vez después, cerrar los ojos y que me cuentes, ahora tú, historias para antes de dormir.


¡Hola mundo!
Ciclos van y ciclos vienen, y por estas fechas estoy empeñada en no dejar de escribir en el blog, por lo menos una vez a la semana. Sin embargo, en estos días ando algo liada con la  entrega de un par de artículos, así que, por no dejar la hoja en blanco, les presento un escrito originalmente publicado en mi blog “Nunca es buena idea” el cual, por falta de tiempo y musa, he cerrado. Espero para la próxima semana traerles algo nuevo, y mientras tanto (tan tararararan)….


Algo…

Amor, te contaré una historia: hubo un día, hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana en que perdí algo. Era entonces una niña, en ese difícil paso -tan difícil que nunca lo di- de dejar la niñez y convertirse en un todopoderoso adulto. Y ese algo, nunca más volví a encontrarlo.
Mi cielo, busque abajo y adentro, atrás y adelante, busque en bolsos, hombres y casas, en lágrimas y recuerdos, nunca nunca volví a encontrarlo. ¿que era? ¿cómo era? ¿que forma tenía? ¿a que sabía? Me pregunte una y otra vez, tratando si no de encontrarlo, por lo menos nunca olvidarlo. Era suave y fuerte, cítrico, redundante, llenando todas las formas y espacios de su peculiar olor. Cariño, de vez en cuando sueño con él. Sueño que aun esta conmigo, que nos poseemos mutuamente aun. Sueño que me permite desdoblar las alas aun no magulladas y volar, anudarme una capa al cuello y trepar por las escaleras, comer mantequilla de maní escondida bajo la mesa, cepillar el cabello de mi muñeca, dibujar dinosaurios extraordinarios, buscar escarabajos y caracoles, hacer explosiones químicas con los perfumes finos de mamá. Sueño que ese algo aun me arrulla, que me llena el pecho con su calidez…

Así que, vida mía, llévalo contigo. Te doy ese algo, mi algo, entero, completo, sin letras pequeñas o alguna restricción. Yo no puedo tenerlo ya más, no lo encuentro, no lo toco, solo puedo divisarlo a lo lejos por el rabillo del ojo los días de fiebre o de dolor. Mi amor, recógelo contigo, acúnalo en tu pecho y , de vez en cuando, dame en la boca una cucharadita de èl. Juégalo en tus manos, revuélvelo en tu pelo, remójalo en tu aroma una y otra vez hasta que me sea tan familiar como lo es mi cabeza en tu hombro, mi lugar en tus brazos, mi hogar en tu pecho. Amor, Quedate a mi lado, guárdalo contigo y déjame, entre tus labios al besarme, saborear un pedacito más de ese algo, mi algo, que ahora eres .


I’ll keep it with mine

Bob dylan

You will search, babe,
At any cost.
But how long, babe,
Can you search for what’s not lost?
Ev’rybody will help you,
Some people are very kind.
But if I can save you any time,
Come on, give it to me,
I’ll keep it with mine.

I can’t help it
If you might think I’m odd,
If I say I’m not loving you for what you are
But for what you’re not.
Everybody will help you
Discover what you set out to find.
But if I can save you any time,
Come on, give it to me,
I’ll keep it with mine.

The train leaves
At half past ten,
But it’ll be back tomorrow,
Same time again.
The conductor he’s weary,
He’s still stuck on the line.
But if I can save you any time,
Come on, give it to me,
I’ll keep it with mine.

Traducción:

Lo buscarás, cariño.
A cualquier precio.
Pero, ¿cuanto tiempo podrás
estar buscando aquello que no se ha perdido?
Todo el mundo te podrá ayudar.
Hay personas por ahí muy amables.
Pero si puedo salvarte cuando yo quiera,
venga, dámelo a mí.
Lo guardaré conmigo.

No puedo evitarlo.
Si crees que soy un tipo raro.
Si dices que no te amo por lo que eres,
pero sí por lo que no eres.
Todo el mundo te podrá ayudar.
Descubres lo que saliste a buscar,
pero si puedo salvarte cuando yo quiera,
venga, dámelo a mí.
Lo guardaré conmigo.

El tren sale
a las diez y media,
pero volveré mañana.
A la misma hora.
El conductor está cansado,
todavía atascado en esa línea.
Pero si puedo salvarte cuando yo quiera,
venga, dámelo a mí.
Lo guardaré conmigo.


Mea culpa. Llevo abandonado este pequeño sitio por meses, y de pronto se me ocurre venir y escribir solo por que me nace. Y encima de ello, escribo no uno ni dos párrafos, si no un ininteligible mapa de aquellos libros  -o al menos de los que me acuerdo- que han tocado mi vida durante mi infancia y parte de mi adolescencia. ¿Y los de ahora? Ese es tema para otra ocasión.. Una disculpa a todos por la ausencia, prometo que no volverá a suceder…. por ahora. M.

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Recuerdo que en Mérida, mi familia tenía un sinnúmero de tradiciones, amuletos y rituales contra la mala suerte, las ánimas y aquellas criaturas malignas que pudieran rondarnos. Tapar los espejos por las noches  era una de ellas, por ejemplo, y también colgar en las cabeceras de las camas o ventanas  los llamados “atrapa sueños”, un tipo de red circular que, se dice, ayuda a atrapar cualquier  mal ser  que quiera introducirse en nosotros mientras dormimos. Durante años, de niña  mi sueño estuvo velado por uno de estos curiosos objetos…

Con frecuencia, mi madre me colgaba un sinfín de piedritas: cuarzos, creo recordar, que prometían propiedades  de salud y amor, años mas tarde me encontré con un colgante singular que representaba una estrella de David, un buen día se lo regalé a cierto  ex novio a quien tengo mucho cariño. En épocas más recientes me tatué una mano de Fátima, amuleto que representa la salud y protección en varias culturas, aunque más peso tuvo en ello el rendirle homenaje a mi madre.  No soy creyente, y tampoco supersticiosa. Pero mi vida ha estado llena de protecciones y amuletos….

Sin embargo, he de hablarles de uno , aunque no en particular. Mi propia reliquia, mi eterno talismán que mutaba en nombre y forma una y otra vez, que me protegió de las tormentas y los malos sueños y peores hados, me aligeró la soledad cobijandome la fantasía y me mostró mundos maravillosos cuando solo quería huir: Un libro. Muchos tamaños, muchos empastes, aun más variaba la cantidad, orden, significado  y calidad de cada una de las palabras que contenían –Aunque no en  lengua, ya que los idiomas nunca han sido mi fuerte, por mucho que he anhelado leer a Shakespeare como es debido, en su lengua natural-. Un libro siempre me acompañó noche y día, estuvo ahí mientras mi madre me leía (El Quijote, mi libro más amado) y un libro andaba cerca en mi primer día de escuela (Tom Sawyer, el primer libro que leí sola, independiente y orgullosa, aun tardándome 7 meses en hacerlo), y también lo encontraba en mis brazos en los recreos solitarios donde ningún niño quería jugar conmigo (los cuentos de Poe, todas las aventuras de Julio Verne), Incluso en aquellas clases aburridas donde prefería ponerme a leer  que escuchar a la maestra (Frankenstein, Alicia en el país de las maravillas, Grandes esperanzas y Carrie, sin duda alguna, mientras imaginaba como sería incendiar mi escuela con todo el alumnado dentro). Un libro asistió a mis primeros besos  confusos y torpes (Ficciones, de Borges, Por quién doblan las campanas de Hemingway y Rayuela de Cortázar) y velaba conmigo en las noches más inquietas ( La casa de las bellas durmientes, Lolita  y “Escritos de un viejo indecente” me acompañaban en las primeras caricias) y también un libro  estuvo entre mis manos en la búsqueda de mi primer trabajo formal mientras asomaba la nariz en eso que decían era el mundo real (“Hombre lento, Juegos de la edad tardía de Landero y   y  “Desayuno en Tiffanys” de Capote). Un libro estuvo en mis brazos una de tantas tardes en la espera  de ver a mi madre  (“Tokio blues”, “El tambor de hojalata” o Hamlet, se me ocurren ahora) mientras se encontraba interna en uno de muchos hospitales.  Muchos, pocos,  uno, un solo libro siempre, siempre me acompañó y me acompaña, cuando estuve feliz y en las horas bajas, cuando llovía y cuando conocí el más profundo dolor, en los peores días,  en la más absoluta soledad o en la atestada y poco deseada compañía,  cuando fumaba a escondidas, mientras lucho por escribir,  después de hacer el amor,  en un transporte, al irme de pinta,  un libro – curiosamente, de Poe también- fue el que me leyó Francisco – mi alma,  mi vida, mi hombre-  mientras nos abrazábamos una tarde de abril, un libro me sostuvo entre sus párrafos en las pérdidas más entrañables, incluyendo ese  extraño (pues otra palabra no tengo, que no sean ”vacío” y “ruidoso”) periodo enferma en  que perdí la razón.  Entrañable: ¡que palabra! Necesitar algo con las entrañas. Borges alguna vez dijo que imaginaba el paraíso como una biblioteca. ¡Que imagen más fantástica!  Un lugar que conjurara todo el mal habido en la tierra ya lejana, Un espacio silencioso y húmedo como el vientre materno, lleno de palabras, historias y personajes, solitario pero acompañado, libre, libre y puro y feliz…


Una y otra vez lo he declarado con la mano en el corazón, mi vena warsie – también llamada “warrie”-  me hace ver una vez al mes la trilogía completa,  con devoción busco en mercados de pulgas figuras y naves  que le faltan a mi colección,  hago mis propios sables de luz desde que tengo 7 años y, si Francisco se descuidara unos segundos, le pondría Obi Wan, Yoda, Lea o al menos “wookie” a nuestro primer hijo.  Por mi edad -22 años a la fecha- muchos podrán deducir que no tuve la suerte, bendita suerte, de nacer en época de la revolución galáctica que ocasionó Star Wars a finales de los 70 y en principio de los  ochenta, cuando mucho me toco ir de la mano de mi padre a ver, una, y otra, y otra y otra más de las funciones que, en la primera remasterización, proyectaron por los cines cercanos a donde vivo. Fui feliz, soñé con naves y androides y princesas y jedis y malos malosos por años… Hasta que, para mi regocijo, anunciaron que Lucas, el gran y todopoderoso Lucas, filmaría la secuela, que en realidad era una precuela, ya que en realidad las primeras eran las últimas… Sea como fuere, tendría al fin la oportunidad de vivir Star wars en  mis tiempos. Y entonces llegó la llamada “Amenaza fantasma” en 1999, contando yo con 13 o 14 años.  Y ya se imaginan el resto….

Sí, salí aquella ocasión de la sala impactada, anonadada. ¿¿¡¡Que demonios era eso!!?? fue el grito general de aquellos fanáticos que estaban en la sala conmigo. Mi padre ni siquiera se molestó en verla,  repitiendo el que poco después se convertiría en mi credo: Trilogía, solo hay UNA. Y esto se comprobó a los tres años, y luego a los seis, cuando por fin acabó el sufrimiento. Y, al igual que millones de fanáticos adoradores de la saga, quedé decepcionada…

Hablar sobre por que no funcionan las precuelas de la saga, sería largo y probablemente confuso. El hecho es que el héroe jamás se nos presenta, en ningún momento podemos sentir esa plena identificación necesaria con aquel niñito que nos sirven forzadamente en el plato del protagonista, rodeado de tantos personajes innecesarios que marea, sumándole las actuaciones planas y aburridas que  nos hacen pedir a gritos a Richard Marquand o Irvin Keshner, los descomunales efectos especiales tratando de cubrir una historia vacía que ha perdido la magia de la trilogía original, de una historia que nos habla de hombres que deciden aceptar su responsabilidad y seguir el camino difícil, tomar  decisiones, equivocarse y redimirse, hombres que descubren el significado de amar, de perdonar, de pelear por lo que creen y perseguir un sueño…  La historia de héroes que luchan, luchan toda su vida…

Hago un alto aquí para relatar otro hecho de mi vida, y es que, así como mi padre es un warrie hasta el tuétano, mi madre  desde su niñez es Trekkie, y pase buena parte de las horas de mi propia infancia  viendo la vieja serie de tv, con el capitan Kirk y el comandante Spock.  Así pues, los domingos, día en que mi padre trabajaba, madrugábamos y frente a un buen tazón de cereal y una malteada de plátano con chocolate, mirando una y otra vez los episodios que conseguía ella grabar en VHS, y en cuanto la serie comenzaba, ambas levantábamos la mano y hacíamos, una frente a la otra, el conocido saludo vulcano y recitábamos en español:

El espacio: la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar «Enterprise», en una misión que durará cinco años, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas y nuevas civilizaciones, hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar

Así es, señores, que llego a hablar de este miércoles que he ido a ver esta nueva película de Star Trek, dirigida por J.J Abrams -lo cual NO es un buen referente- Y que cuenta el inicio de la tripulación del Enterprise con un joven Kirk y un inexperto Spock. Temía, por supuesto, repetir la desilusión de Episodio I… Y me he llevado una buena impresión.

No, no, no, no se trata de una película de Star Trek como dios manda. En alguna de tantas entrevistas, Abrams tuvo a bien decir “Esto es Star Trek, pero como si fuera Star wars”. Y ciertamente, lo es… lo cual es francamente aterrador en determinados puntos de la cinta.  Sin embargo, hay algo que funciona magníficamente. Y ese algo, es que, más que una película que plantea un nuevo inicio a la saga, es un gran homenaje a ST, a sus orígenes, sus personajes más queridos, los misterios que nunca habíamos descubierto, la personalidad única de cada uno de los integrantes principales de Enterprise. Y al final, después de reír y recordar con cariño episodios y momentos, he salido convencida de que, al menos, le han hecho una gran fiesta de honores a Star Trek. Y eso basta para mi….

Es curioso haber crecido con el fanatismo genético por las series que nos hablan de viajes al espacio, acercándose a la ciencia ficción. Hace muchos, muchos años, mi abuelo materno compró un telescopio. Él y mi abuela viven en un pueblo apartado de la ciudad, donde, de noche, se pueden admirar maravillosamente las estrellas.  No nos dejaban acercarnos a él, pero de vez en cuando, yo podía escabullirme en la noche mientras todos cenaban, y poco a poco me fui haciendo a la idea de que esos brillantes puntos que veía, eran las estrellas y de vez en cuando, si tenía suerte, algún planeta. Aprendí nombres y ubicaciones de constelaciones y todo el bagaje que viene con el entusiasmo por un telescopio ajeno, pero lo más maravilloso es que yo estaba convencida de conocer aquellos lugares lejanos, de haber visitado sus tierras y atmósferas, y de saber que, en una galaxia muy, muy lejana o en la última frontera del espacio, aun había muchas aventuras para mi…


No se si me salgan bien las cuentas, pero tendría unos 15 años cuando, un día de muchos de esos en que me iba de pinta, entre al cine a ver la primera película de spiderman, dirigida por Sam Raimi en el 2002

Aun conservo el boleto de entrada. Yo crecí con Batman, con los X men, incluso con Daredevil y una que otra historia de Wonder Woman y de vez en cuando llegaba a mis manos algo de los Avengers. Pero si tuviera que escoger a un superhéroe que cambió mi vida, era ese, el llamado en tierras latinas “hombre araña”, ese estudiante tímido y torpe que de la noche a la mañana se convierte en un superhéroe – sin dejar por ello de ser lo que aquellos populares y poderosos llaman “perdedor”, nombre con el que me llamaron una y otra vez- y sigue llevando a cuestas el peso de la gran frase que definió mi niñez y adolescencia, y me ayudó a tomar las decisiones más difíciles de mi vida: “Con un gran poder viene una gran responsabilidad”.

Spiderman lo tenía todo, Peter Parker no tenía nada más que las decisiones que afectaban su vida, para bien o para mal. Crecí con Peter, Lo vi enfrentarse a monstruos feroces y algunos más terribles que eran los que llevaba dentro, Me ayudo a soportar burlas escolares y malos ratos con mis padres, Me hizo hacerme consciente de los caminos que decidía tomar y siempre estuvo a mi lado en los momentos más duros para hacerme reir, Me acompaño durante la preparatoria en una que otra estancia de mi madre en el hospital y era el confidente de mis lágrimas cada que el corazón se me rompía en pedacitos, una y otra vez. Así es que, aquel día que entre a la sala del cine con una bolsita de gomitas agridulces y una coca cola de contrabando, Mi piel se erizó y mi cabeza explotó cuando tuve ante mis ojos a mi héroe, mi confidente, mi amigo de las viñetas de mi infancia columpiándose ante mi: Era real, estaba ahí, cada palabra, cada emoción, cada derrota y cada victoria, los villanos, amigos y amores… Spiderman, por 2 horas, trepó edificios y se balanceo en su telaraña para mi, solo para mi….

Este escrito, señoras y señores, aspira a hablar sobre las películas de superhéroes. No pretendo hablar desde el lugar de cineasta, no deseo hacer un conteo sobre mis películas favoritas de justicieros, ni siquiera me apetece discutir que tan buena o mala es determinada cinta. Lo que en verdad quiero es contarles lo que, desde el punto de vista de una niña que paso su infancia con una toalla amarrada al cuello a modo de capa, es una película de superhéroes…

Batman, fue mi primera película sobre superhéroes, cinta que sigo amando y disfrutando cada que tengo oportunidad de verla, y con la que conocí a Tim burton. ¡Sí! Incluso acepto a la insufrible Vicky Vale y gozo con aquel traje con el que Michael Keaton no puede ni mover el cuello. Ni se diga de Nicholson, que es y será mi joker preferido… Después seguimos con Superman, con la que me enamoré de Reeve, de ahí podemos saltar a The Phantom, o “el fantasma que camina”. ¿Después? No podría jurarlo, pero cada película en donde el personaje era un hombre con mallas y poderes o artificios, me volvía loca. Buscaba por la red fanfilms como Batman Dead End, Amé con todas mis fuerzas “The incredibles”, Disfrute con ganas X men – pese a la lamentable adaptación de algunos de sus personajes- y Hellboy me volvió loca de alegría…. ¿Más reciente? Puedo nombrar la segunda parte de Hellboy, Iron Man, Hulk II,

Muchas, muchas fueron las películas de superhéroes que disfruté. Hace pocos días asistí a la premiere de Wolverine, y me asombró el darme cuenta de que no sentía la misma turbación, que faltaba la conmoción, que esa vibración en las entrañas había desaparecido. Sonará a herejía para más de uno, pero la misma impresión me llevé al ver la última película de Batman, la anterior de superman, incluso la reciente adaptación de Watchmen. ¿Que puede estar pasando?…

En mi opinión de niña, no de cinéfila, no de cineasta, no de adulto lector de grandes novelas gráficas, La magia que conllevan las capas en la pantalla grande acaba cuando la historia se toma demasiado en serio así misma, cuando los personajes se re inventan de tal manera en que quedan lejos, muy lejos del héroe que amamos. L misión de una adaptación de comic, en mi opinión, es rescatar la esencia, los detalles, matices y peculiaridades de la historia y sus personajes, ir más allá de la superficie y encontrar cual es el mensaje en la botella, abrirla y gritarlo al mundo tan fuerte que, tal vez, haya alguien que lo escuche… Tristemente, el resultado más común es no una reinvención, si no un cambio drástico y fulminante de la narración y sus participantes, que llega a tal punto en que nos quedamos con una historia desconocida con protagonistas de nombres familiares… Y con este punto final, puedo justificar el siguiente argumento: Hay historias que no nacieron para ser filmadas, historias que solo funcionan en la narrativa gráfica, ese es su medio, solo ahí puede comunicarse el mensaje. Y el gran truco es identificarlas a tiempo, antes de que ocurra una gran, gran calamidad….

Así que, señoras y señores, Esto es – palabras más, palabras menos- lo que tengo que decir sobre las películas de superhéroes. ¿Lo bueno de todo esto? La niña que disfruta con estas cintas seguirá emocionandose ante un próximo estreno, regocijándose ante la posibilidad de, por unas horas, tener en carne y hueso a sus héroes favoritos en la pantalla. Y también esperando un buen resultando, y enfurruñandose y contando sus quejas y amarguras a quien se deje si el producto final no es lo que esperaba. Y es que, al final, la ilusión es lo que cuenta a la hora de sentarse en la butaca y dejarse llevar, por un ratito, a ese mundo donde al voltear la vista hacia arriba, podemos ver a un super hómbre surcar el cielo..


Mi cielo:

Los días van pasando, y yo estoy enamorada. Amo tu sonrisa y tu voz, tus ideas y palabras, tus silencios, tus miradas, amo cada letra que escribes,  cada canción que en voz baja cantas. Amor, quiero escribirte algo que haga dar un vuelco a tu corazón y demás entrañas, quiero enamorarte un poquito más en cada hora pasada…
Amor, vamos a mirarnos a los ojos mientras el mundo se consume en su rutina delirante, tómame de la mano y enseñame palabras nuevas, otra música y otras palabras, otras imágenes y otras lenguas no habladas para decirte de una y otra forma cuanto, cuando y como te adoro. Amor,  llévame a volar cada día y cada tarde y cada noche, muestrame en tus ojos este mundo que me es extraño e ininteligible, pero que quiero enfrentar con espadas y ballestas solo si tu estas cogiéndome de la mano.. Amor, mis palabras no sirven, cada letra es inútil, ¿Cómo demonios puedo contar con mis confusas palabras lo que es despedirte cada noche, hablar sobre la manera en que me iluminas el día, proferir las palabras más dulces que cada tarde me enseñas, letra por letra, sílaba por sílaba?
Amor, yo también recurro a quienes pueden decirlo mejor que yo, invoco a ese idioma que nos consuela y nos lleva y nos trae y nos eleva y luego nos deja caer lenta, deliciosa, suavemente…

Amor, esto no es si no un mal intento de decir con otras y muchas y diferentes palabras: Te amo

1.- Happy Together/ The Turtles


Me and you and you and me
No matter how they toss the dice
It had to be
The only one for me is you
And you for me
So happy together
I can see me lovin’ nobody but you
For all my life
When you’re with me baby the skies’ll be blue
For all my life

2.- Sweet child of mine / Guns ‘n Roses

She’s got a smile that it seems to me
Reminds me of childhood memories
Where everything was as fresh as the bright blue sky
Now and then when I see her face
She takes me away to that special place
And if I stared too long
I’d probably break down and cry

3.- Maybe I’m amazed / Paul McCartney

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Maybe I’m amazed at the way you love me all the time
Maybe I’m afraid of the way I love you
Maybe I’m amazed at the way you pulled me out of time
And hung me on a line
Maybe I’m amazed at the way I really need you

(…) Maybe I’m amazed at the way you help me sing my song
You right me when I’m wrong
Maybe I’m amazed at the way I really need you

4.- Lovesong / The Cure

Whenever i’m alone with you
you make me feel like i am home again
whenever i’m alone with you
you make me feel like i am whole again
(…) whenever i’m alone with you
you make me feel like i am free again
whenever i’m alone with you
you make me feel like i am clean again

5.- Perfect Day/ Lou Reed

Just a perfect day,
You made me forget myself.
I thought I was someone else,
Someone good.

Oh it’s such a perfect day,
I’m glad I spent it with you.
Oh such a perfect day,
You just keep me hanging on,
You just keep me hanging on.


6.- Baby, I love you/ The Ramones


Have I ever told you
How good it feels to hold you
It isn’t easy to explain
And though I’m really tryin’
I think I may start cryin’
My heart can’t wait an other day
When you kiss me I just gotta
Kiss me I just gotta
Kiss me I just gotta say :
Baby, I love you
Come on baby
Baby, I love you
Baby I love, I love only you

¡¡Eres mi vida Francisco!!

M.

Continuar leyendo ‘Seis clásicos (y una mala pero necesaria colada) para cantar a tu oído y decirte: Eres el amor de mi vida’


No, eso no es cierto. Yo no odio el cine. Esa no es la historia…

La historia verdadera, la oficial, la idónea por no decir menos, comienza conmigo hace 5 años entrando a la cinematográfica Lumiere a estudiar dirección de cine. Ángulos, tamaños de cuadro, ejes de cámara. Y amaba esos malditos ejes de cámara…
Cada día, durante dos años, me quede después de clase  a practicar con el dolly prestado y los trípodes de segunda mano, revisando y mirando una y otra vez viejas películas en aulas cerradas, haciendo planos y storyboards hasta bien entrada la noche. Salía tarde de aquella escuela, mucho más tarde de la hora en que las clases acababan, y si en ese período aprendí algo, fue el amor al cine, la cinefilia en su estado más puro y exuberante.
Uno de tantos días, mi director, un hombre maravilloso, me hace la pregunta crucial, ¿por que te gusta el cine? y, señores y señoras, ese fue el principio del fin, el advenimiento de la hecatombe, los cuatro jinetes del Apocalipsis. O como bien diríamos en México “ahí valió todo”.

¿Por que te gusta?
Se repite una y otra vez la pregunta en mi cabeza, como esos discos que se rayan en la parte de la canción que más nos gusta. ¿Por que te gusta? Pregunta aun la voz de aquel hombre, y yo respondo: No lo se. ¿Es que acaso debería saberlo? ¿Cuando sucedió que deje de ser la niña que puede evadir respuestas y me formé en mujer sentada en el banquillo de los acusados? No se como o por que, pero tal vez se cuando: Quizá en esos fines de semana sentada en las rodillas de papá -a quien casi no veía- viendo las películas de “Star Wars”, él narrando las escenas y los diálogos hasta que yo los aprendía de memoria, haciendo con la voz cambiada los graciosos soniditos de las naves, los sables y los androides. Tal vez en la primera vez que vi “Blade Runner” y mi cabeza voló a conocer a Assimov y Bradbury mientras mis entrañas se regocijaban en nuevos mundos, diferentes posibilidades, otras mentes, lo que “2001″ de Kubrick nutrió y acrecentó a niveles extraordinarios…”Taxi Driver” de el mejor Scorsese en la que volqué toda esa fiereza latente, mis  miedos,  y ansiedades. Podría ser, también, aquella vez que Godard se me presentó, cual sueño o pesadilla, con su “Band Apart” y me dejo congelada en un mar de sensaciones, de ideas, de emociones que estallaban una tras otra. Puedo hablar también de Chaplin y su maravillosa “City Lights” que inundó mi cerebro y mis ojos con lo más cercano a la poesía que podía vislumbrar.  Puedo nombrar “Manhattan” de mi adorado Woody Allen, que me ayudo a comprender aun menos el difícil arte de amar, de sentir, de desear y soñar que me era -y me es- desconocido e inquietante, pues Allen fue mi maestro en el proceso de madurar. Quizá “Gone with the wind” y mis lágrimas incesantes al verme  dura, cruda, casi dolorosamente reflejada en el personaje de Scarlett. También Jarmush y su “Broken flowers” y “Strangers than paradise” que me revelaron nuevas formas de contar,  nuevas cuentas que formar….Y no puedo olvidar a Hitchcock y su “Psicosis”, la primera película que erizó mi piel y me hizo gemir de miedo, auténtico, paralizante y helado, helado miedo.

Así que, señoras y señores, esta es mi particular  historia de amor con el cine, o por lo menos sus inicios. Pasaron días, meses, incluso años antes de que pudiera responder la pregunta que mi director me hizo. Con el tiempo, me fui separando del quehacer del cine, el proceso fue variado, una búsqueda constante no de respuestas, si no de preguntas. Ingrese a nuevas escuelas, algunas buenas, otras malas, conocí a pocos maestros excelentes y muchos mediocres, me empape las manos del proceso de escribir, que finalmente fue la herramienta por la que opte dentro de la cinematografía. Poco a poco, la cinematografía me fue resultando extraña, lejana, hasta terminar siendo dolorosa, punto en el que decidí alejarme, correr tanto como mis piernas me lo permitieran. ¿Por qué? Preguntaba mi director. Y hoy, yo respondo: Por que quiero robar un pedacito de vidas ajenas, una realidad diferente donde pueda evadirme y conocer, odiar, amar, sentir. Por que, al final de todo, el cine es el mejor acto de escapismo del mundo y sus alrededores.


Buenas noches señoras y señores:

Hace algun tiempo, me recomendaron crear un diario personal. Yo, necia como soy, decidí no hacerlo. Hoy me trago mis palabras y decido crear un espacio virtual…

¿Cual es la diferencia con esta bitácora, Arsenico Lolita? Sencillamente, mi blog personal, llamado “Nunca es buena idea” es propiamente personal, mío de mi. Escribiré en él eventos, pensamientos, gstos y disgustos, la gran diferencia con AL es que, éste que leen es sencillamente mi cuadernos de apuntes sobre escritos, cuentos y novelas, mientras que “Nunca es buena idea” es mi diario íntimo, tal cual haría una quinceañera berrinchuda: esa soy yo.

Por el momento, estará abierto al público, aun no decido si lo dejaré así o lo mantendré en forma privada, ya les avisaré esto. Otra de las diferencias es que procurare escribir diario, aun cuando tenga que actualizar este espacio y otros más en los que colaboraré próximamente y ya les hablaré a su tiempo de ello. así que, señores y señoras, niños y niñas, -bueno, no, menores de edad NO- les presento mi nuevo espacio virtual, donde, como siempre, pueden quejarse, preguntar, comentar, hacer propaganda, gritar, enfurruñarse y pasar el tiempo muerto en la oficina o en casa, mientras la gripe puerquil dure. Sin más preámbulos…

http://batgirl64.blogspot.com

¡¡Saludos a todos!!

M.


Para el hombre de mi vida:

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Un parpadeo y te vi.

Estabas ahí, en medio de todos. Un parpadeo y en algún momento indefinido, en algún lugar impreciso, pensé “Este es mi hombre”. Un parpadeo y sonreí al besar tu mejilla- ¡es él!-. Un parpadeo e incendiaste mis sentidos,  hurtaste mi raciocinio, te adueñaste de mi exhalación. Un parpadeo y ahora estamos aquí, amor, mi cabeza en tu pecho, nuestras manos entrelazadas,  uno, dos, tres latidos de tu corazón acompasado con el mío, uno dos, tres de mis dedos perdiendose en tu fino cabello, en tu piel suave, en tus labios deliciosos. Una, dos, tres palabras dulces para decir te amo, para susurrar soy tuya, para rogar no te vayas.

¿Cuantas veces nos encontramos en esta gran ciudad?  ¿Cuántas veces te pense, te desee, te soñe despierta? ¿Cuantas veces te descubrí dormida?

Amor, vamos a cerrar los ojos. Quiero conocerte, delinearte, dibujarte con los dedos de memoria, cada lunar, cada forma. Amor, cuentame un cuento esta noche, prestame tu sombra para abrazarla, dejame tu aroma de niño, de hombre en la almohada, dame algo a que aferrarme cuando no estés para no caer. Amor, vamos a cantar de madrugada, a bailar bajo la lluvia, a gritar en la colegiata, vamos a comernos el mundo a pedacitos, uno tu, uno yo, uno yo, uno tu….

Amor, ya nos perteneciamos antes de conocernos

Al Green – Let’s Stay Together

Continuar leyendo ‘Let`s stay together- Al Green’


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¿Asustado por la gripe porcina? ¿sientes la paranoia llegar? ¿tu jefe no te deja faltar  y temes contagiarte? ¿no tienes bunquer ni tablas para tapiar tu casa? si tienes que viajar en metro, nada mejor que un tapabocas para contrarrestar esta pandemia  zombie que vive Mèxico. y si es uno como el mio, mucho mejor


Siguiendo con las recomendaciones y curiosidades “warries”, les traigo este vídeo, un gran corto que nos da una visión de como a Lucas se le ocurre “Star Wars”. Seas o no fan de la saga, no te lo puedes perder. ¿El titulo? “Lucas in love”. ¡Con subtítulos!


¡Más rápido que una bala! ¡Más poderoso que una locomotora!

¡Capaz de saltar altos edificios de un solo salto!

¡Mira! ¡En el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es Superman!”.

(Para F.E, que no se conforma con poco)

Tengo que confesarlo: Superman nunca me ha gustado. Crecí enredándome toallas y fundas de almohada al cuello a modo de capa, trepándome a árboles con batrangs improvisados con ganchos- cayendo estrepitosamente- y por supuesto, leyendo comics a escondidas: El gran detective Batman, los fabulosos X men y mi héroe favorito: el maravilloso spiderman, columpiándose por la ciudad, peleando contra grandes villanos y soportando las burlas que, como a mi, le hacían sus populares y egocéntricos compañeros. Adoré y adoro a estos superheroes, pero ¿Superman? Nunca, nunca…

Superman: El primer gran superhéroe, el más grande, el más maravilloso. Exageradamente maravilloso, demasiado bueno, demasiado poderoso, demasiado fuerte, demasiado valiente, demasiado…. “demasiado” para mi.

Y es aquí cuando comienza mi historia de amor, para ser exacta, con el hermoso “Whatever happened to the man of tomorrow?” de el maestro Alan Moore, que nos cuenta la última gran aventura de Superman, ¿Quién sería capaz de matar al más fuerte de los superhombres? ¿Qué sucedió con Superman? Todo un tributo a la historia de la edad pre crisis de Superman, por sus hojas pasan grandes personajes clásicos como Krypto o Lex Luthor, y rescata la inocencia, la sorpresa y los valores morales tan queridos en aquellas etapas….

Y mi romance continua: encontramos desde el Superman de Jeph Loeb y Tim Sale -de quienes ya he hablado antes- con relatos sobre aquel hijo de los Kent tímido, noble y un tanto inocente y simplón, por no decir torpe y encantador, además de una maravillosa Lois Lane y una Lana Lang, preciosa y memorable, hasta el novedoso “All star Superman” de Morrison y Quitely, que explora los primeroses años de vida superheróica de Superman, sus más queridos personajes y las más extraordinarias misiones. También puedo nombrar algun elseword, como Superman “Red son”, miniserie publicada por Millar que narra lo que hubiera ocurrido -y es que eso es lo hermoso de los elsewords, que, al igual que su contraparte en Marvel, los “What if”, nos permiten descubrir otros mundos y otras posibilidades- Sí la nave de superman hubiera caído en la Unión soviética. También puedo hablar de el maravilloso “It’s a bird”, comic publicado bajo el sello Vertigo -para “lectores maduros” según dicen ellos- que habla sobre un artista de comic que recibe la oportunidad de su vida: trabajar en la serie de Superman. A partir de ahí, su vida cambiará, sus amores, su relación de familia, sus secretos, rencores, miedos y fantasías que se vuelcan en una única pregunta, en un solo misterio: ¿realmente, quién soy?

También, por supuesto, podemos hablar de los tropos, es decir, metáforas u homenajes a un personaje en concreto, en este caso, nuestro hombre de acero. Por dar un ejemplo, por un lado, esta “Samaritan”, de “Astrocity”, obra del gran Busiek, que nos narra la vida de este héroe volador que posee fuerza y velocidad, en sus momentos más íntimos y su ángulo más humano. Por otro lado tenemos al arquetípico Supreme, nuevamente de Alan Moore -no pensemos más en el de Liefeld- que recrea toda la magia del héroe con capa que todos añoramos.

Sin embargo, el comic que logro enamorarme, fue en definitiva “Secret identity”, la historia de un chico de Kansas que tiene la mala suerte de ser bautizado como “Clark Kent” acarreando todo tipo de bromas… hasta que un día, descubre que verdaderamente tiene los poderes de superman. ¡les resulta familiar? Sucede que, como el mismo Busiek nos cuenta en la introducción, siempre quiso escribir una historia de superboy, personaje que, personalmente, le encanta. A partir de esta premisa, el comic nos cuenta distintas etapas de la vida de Clark, con tal encanto que solo la firma de Stuart Immonen y Kurt Busiek podrían imprimir. ¿Qué tiene de especial esta obra? Quizá el solo hecho de narrarnos lo que en el fondo, todos hemos deseado alguna vez: ser especiales, ser únicos, vivir una vida completamente distinta, emocionante, sorprendente…. Y esto, en pocas palabras, es lo que todo buen comic que se precie de serlo nos ofrece: robar por un ratito una vida ajena, disfrutarla, vivirla en piel distinta… y ¿por que no? Ser más rápido que una bala, mas poderoso que una locomotora, Capaz de saltar altos edificios de un solo salto.


Ustedes disculparan, señores y señoras, pero mi espíritu “Warrie” -léase, fanático de de Star Wars- me impulsa a subir el siguiente video… y es que ¿que hay mejor que Darth Vader bailando “Thriller”?

Veanlo, no tiene desperdicio:

Pronto volveremos a la programacion habitual. O bueno, cuando se me ocurra algo que decir. ¡saludos!


Hablar de Joss Whedon es hablar de uno de los más grandes genios modernos que el cine, la tv y los comics han visto. Conocido mayormente por ser el creador de Buffy: the vampire slayer (1997-2003) Whedon ha sido escritor, productor, director, compositor y guionista

Los inicios

Nacido en una familia de guionistas para televisión de series como como “The Donna Reed Show” (1958) y “Leave It to Beaver” (1957), Whedon comenzó en el mundo del entretenimiento con pequeñas series como “Roseanne”, sintiéndose limitado por las posibilidades que en ese momento la televisión ofrecía y buscando campo más fértil en el cine, donde pasó la primera parte de los años noventa reescribiendo distintos guiones, de los cuales quedan pocos o nulos rastros de su presencia, como en “Speed” (1994) o “Twister” (1996). Dentro del cine, participaría en “Titan : A.E”., “Waterworld” y “Atlantis: the Lost Empire” y también en la gestación de la primera película de los X men así como en “Alien: la resurrección”, si bien la mayor parte de sus ideas fueron en ambos casos, desperdiciadas. Sin embargo, para 1990, en la naciente compañía de animación “Pixar”, tuvo la oportunidad de participar en lo que acabaría siendo una de las más fantásticas películas animadas: “Toy Story”, que incluso estaría nominada a los premios de la academia. Gracias a su experiencia en el cine, Whedon desarrollaría una narrativa dinámica y totalmente cinematográfica que lo caracteriza y más tarde llevaría a otros medios, como la TV y los comics.

Whedon, Buffy y los comics

De ahí en adelante, el fandom tardaría poco en descubrir a Whedon, pues sería en 1992 cuando sale a la luz la película “Buffy: the vampire slayer” que fuera un gran fracaso, pero que ayudaría a Whedon a gestar una nueva serie televisiva, tres años después, bajo el mismo nombre, sobre una chica adolescente elegida para combatir las fuerzas del mal. Bajo esta premisa, Whedon presentaría todo tipo de situaciones y personajes sobrenaturales inspirados en leyendas de folklore universal o mitología clásica que funcionarían como metáforas sobre los problemas que se presentan en el trayecto de la madurez, dando a sus personajes un desarrollo pocas veces visto en televisión. La serie contó con 144 episodios durante 7 temporadas y por supuesto, fue todo un éxito, incluyendo el spin-off llamado “Angel”, sobre el vampiro con alma que enamora a Buffy. Más tarde, en el 2008, Whedon seguiría con las aventuras de la slayer en formato de comic, escribiendo el mismo el primer arco argumental “The long way home”

Pese al éxito de Buffy, el siguiente proyecto televisivo de Whedon “Firefly” inspirado en los westerns y la ciencia ficción, es cancelado a los 11 episodios de 15 que se habían grabado, poco después, en el 2005, Joss estrena con gran éxito “Serenity”, situada en el mismo universo ficticio que Firfly.

Probados ya el mundo del cine y la televisión, Whedon da seguixmiento a su trabajo en la historieta para Buffy en Dark Horses (concretamente en “Historias de cazadoras” e ”Historias de vampiros”) y en el 2004 se pone al frente del título “Astonishing X men” y logra uno de los mejores títulos de los X men en mucho tiempo, grandes diálogos, personajes cuidadosamente desarrollados, tramas intensas, comedia, drama… y no es para menos, ya que tiene la oportunidad de trabajar con Kitty Pride, uno de sus personajes favoritos y que, ha expresado, fue uno de sus referentes al crear a Buffy. Siguiendo con Marvel, guioniza Runaways a partir del número 25, comic sobre un grupo de adolescentes fugitivos de padres supervillanos, uno de los más brillantes títulos de la casa de las ideas.

Ahora

El año pasado Whedon estreno tres capítulos de 15 minutos, un musical sobre un supervillano llamado “Dr. Horrible: Sing-along blog”. Los capítulos fueron concebidos para ser visualizados por internet y protagonizados por Neil Patrick Harris, Nathan Fillion y Felicia Day. La propuesta de Whedon fue “lo interesante de esto será ver cuánto dr(dinero) puede surgir de ingresos estrictamente de Internet y cuánto del DVD. En el primer caso, se convertiría en un nuevo modelo de negocio” a raíz de la huelga de guionistas del 2007

Y más recientemente, Joss estrenó la nueva serie “Dollhouse”, protagonizada por la actriz Eliza Dushku (Faith, la cazadora oscura de Buffy) sobre una organización secreta que pone a disposición personas -”dolls”- a quienes se puede borrar y reprogramar según la misión para la que sean asignadas., acercándose de nuevo a la ciencia ficción con un tono más serio sin perder por ello los personajes intensos y los diálogos que tanto le caracterizan. A estas fechas, la serie tiene pocos capítulos y quizá sea muy pronto para emitir una opinión, sin embargo, siempre será interesante observar y conocer un proyecto sonde el gran Joss Whedon este inmerso.


Hace años, muchos, muchos años, compré mi primer comic. La tienda estaba en el mercado-plaza Zaragoza, y, si bien era una pequeña tiendita más, resultaba un paraíso idílico para mi: Figuritas y comics, tarjetas, posters y una gran variedad de cositas y cosotas en que gastar tiempo y dinero. Yo tendría ¿cuantos? ¿ocho o nueve años? Y quedé embrujada por el encanto de un medianamente novel Alex Ross con el tomo cero de Marvels: en la portada, Spiderman y green goblin peleando frente a la mirada de los espectadores. Y ¡Vaya si estaba maravillada!, aquello parecía una fotografía. Y ante mi mirada de niña, era una fotografía: aquellos eran spiderman (¡sí! ¡el mismo! ¡ese de los comics!) peleando contra su enemigo… Tuve que ahorrar, pedir, implorar y rogar, lmarvels1avar los platos de mi madre, tías y una vecina, quedarme sin almuerzo a la hora del recreo, nada de maquinitas al salir de la escuela y todo esto para que mi padre accediera a llevarme a la tienda, en lo que se convertiría en mi obsesión por años…

¿Cómo explicar este amorío idealista -y mal correspondido- con superhéroes con capas y sin ellas, nigromantes de gabardina entre el cielo y el infierno, vigilantes malhumorados, monstruos de toda forma y clase, personajes de cuento renegados, engendros del pantano, inhumanos, patrullas condenadas, gatos detectives y muñecas fugitivas, invasores alienígenas, magos, chicos prófugos, seres multi dimensionales y algunos Eternos, amazonas, zombies y demonios, niños con tigres y otras rarezas que me siguen acompañando más de diez años después? Alguna vez, platicando con uno de esos pocos amigos, marginados poco sociales, algo torpes y nada populares -vamos, como yo- nos descubrimos reflejados en esos mismos comics: el héroe inadaptado y enmascarado que vigila en la oscuridad, el chico nerd y relegado que protege a esos mismos que le atacan, el grupo de discriminados superhombres luchando por lo que es justo. Esos comics que amo, que todos amamos, que algunos amamos, nos hablan a lo más profundo, a lo más esencial, nos regalan un lugar seguro, propio y secreto, nos revelan esa parte más brillante, más heroica de la que ¡para variar! podemos estar orgullosos, nos hacen sentir parte de un grupo especial, secreto, nos permiten seguir siendo niños mientras pasamos sus hojas y aceptar en su compañía ese largo camino que implica madurar.


Hace dos años, un buen día desperté con un fuerte dolor de cabeza. fuerte, fuerte dolor. Un GRAN dolor. y ese fue el último buen día que tuve por  un largo tiempo. Quedé en cama por meses, se me diagnosticótatuaje

esquizofrenia, fui decayendo a tal grado en que tuvieron que internarme en un hospital psiquiátrico, los días más horribles que he vivido. Los médicos se dieron por vencidos, amigos y familiares se fueron alejando poco a poco, hasta dejarme completamente sola, drogada por los medicamentos, a veces delirando, a veces agresiva en extremo, de vez en cuando inmóvil, a penas consciente, como una muñeca de trapo.“Es lo mejor para ella” decían. “Nunca se va a recuperar” afirmaban.

Solo una persona no se alejó. Solo una persona permaneció a mi lado, sin darse por vencida, convencida del diagnóstico erróneo de los médicos, luchando por sacarme adelante. Gracias a esa persona hoy recobré mi vida, mis capacidades, mi mente, mi ser completo. Esa persona es mi madre, una verdadera guerrera, gracias a ella, he nacido dos veces.

Este tatuaje representa la llamada “mano de Fátima” “Hamsa” “Khamsa” o “Mano de Miriam” representa  una protección contra las enfermedades, mal de ojo y diversas desgracias, curiosamente presente en las principales religiones del mundo, siendo la presencia  más antigua en la cultura de los Púnicos, quienes la asociaban con la diosa Tanit. Este es mi segundo tatuaje, ubicado bajo la nuca, el diseño es único y esta basado en la mano de Gabriela Jurado, mi madre. No soy una persona religiosa o creyente, pero este tatuaje es un tributo a su fuerza y amor de madre.

¡TE AMO MAMÁ!

Magician / Lou Reed

El Mago /Lou Reed

Magician Magician take me upon your wings
and … gently roll the clouds away
I’m sorry so sorry I have no incantations
only words to help sweep me away
Mago, mago llevame en tus alas
y…  aleja suavemente las nubes
Lo siento, siento tanto no tener conjuros,
sólo palabras para desvanecerme

I want some magic to sweep me away
I want some magic to sweep me away
I want to count to five
turn around and find myself gone
Fly through the storm
and wake up in the calm

Quiero un poco de magia para desvanecerme
Quiero un poco de magia para desvanecerme
Quiero contar hasta cinco
Darme vuelta y encontrarme con que no estoy
Volar entre la tormenta
Y despertarme en la calma

Release me from the body
from this bulk that moves beside me
Let me leave this body far away
I’m sick of looking at me
I hate this painful body
that disease has slowly worm away
Liberame de este cuerpo
De este bulto que se mueve en mi interior
permitíme abandonar este cuerpo muy lejos
Estoy harto de mirarme
Odio este cuerpo doliente
Que la enfermedad lentamente ha desgastado.
Magician take my spirit
inside I’m young and vital
Inside I’m alive please take me away
So many things to do – it’s too early
For my life to be ending
For this body to simply rot away
mago llevate mi espíritu
Por dentro soy joven y vital
Por dentro estoy vivo, por favor llevame
Tanto que hacer – es demasiado pronto
Para que mi vida se termine
para que este cuerpo se pudra sin más.
I want some magic to keep me alive
I want a miracle … I don’t want to die
I’m afraid that if I go to sleep I’ll never wake
I’ll no longer exist
I’ll close my eyes and disappear
and float into the mist
Quiero alguna magia para seguir viviendo
Quiero un milagro… no quiero morir
Tengo miedo de dormirme y no volver a despertar
Y no volver a existir
Cerrar los ojos, desaparecer
y disolverme en la bruma.
Somebody … please hear me
my hand can’t hold a cup of coffee
My fingers are weak – things just fall away
Inside I’m young and pretty
Too many things unfinished
My very breath taken away
Que alguien me escuche por favor
No puedo sostener una taza de cafe en la mano
Mis dedos están débiles, las cosas se me caen.
Por dentro soy joven y hermoso
Queda demasiado por hacer
me quitan hasta el aliento.
Doctor you’re no magician – and I am no believer
I need more than faith … can give me now
I want to believe in miracles – not just belief in numbers
I need some magic to take me away
Doctor, usted,no es un mago – y yo no soy creyente
Necesito más de lo que la fe puede darme
Necesito creer en milagros – no sólo en números
Necesito magia que me lleve.
I want some magic to sweep me away
Visit on this starlit night
replace the stars the moon the light – the sun’s gone
Fly me through this storm
and wake up in the calm …
I fly right through this storm
and … I … Wake … Up … In … The … Calm
Necesito magia que me arrebate
Que me visite en esta noche estrellada
Que reemplace las estrellas, la luna, la luz – el sol se fue
hazme volar en la tormenta
Y despertarme en la calma.
Vuelo entre la tormenta
Y… me… despierto… en… la… calma.

Letra sacada de Lou Reed Fan Page



Cuando era pequeña, en casa se escuchaba música todo el tiempo. Por un lado mamá, con Bob Dylan, Peter Gabriel y los Beatles, por otro lado Papá, con Eric Clapton, los Doors y Led Zeppelin. Ambos tenían el gusto -heredado- de tener música durante todo el día, a todo volumen y pelar por los turnos para poner discos. Algunas cosas me gustaban, otras no. El “Blonde on blonde”, “Blood on the tracks” “Strange Days” y “Led Zeppelin IV” se convirtieron en mis discos favoritos de niña, la música formó mi carácter, marcó mis recelos, odios y amores, se volvieron tan vitales como después serían aquellos mejores amigos, los cigarrillos, las noches en vela escribiendo. Con el tiempo, encontrar mis propios discos, mis propias canciones de la infancia y la adolescencia (Patti Smith, los Velvet y después Lou Reed, Cohen, Howlin’ wolf, Hendrix, Cash, los Rolling y por supuesto, Pink Floyd que marcó el fin de una época y mi propia independencia)

¿Cómo fue mi infancia? si tuviera que describirla, diría que con cada año que pasaba, fui enterrándome más y más en libros y comics y bibliotecas, odiaba la escuela, odiaba a las tías y a los primos, odiaba a la gente en particular y también en general, odiaba a los bibliotecarios, odiaba a los maestros, odiaba la televisión, odiaba las fiestas, odiaba los cumpleaños, odiaba los juegos tontos de niños malos que nunca me dejaban participar… Siempre fui introvertida, me gustaba la soledad de mi mundo de rock, ciencia ficción y fantasía con Star Wars, Assimov y Bradbury, historias de  El Quijote, Wilde, Verne  y Borges, comics de superhéroes, y cine, mucho cine que poco a poco fui descubriendo y amando….

Es increíble cumplir 22 años y seguir encerrada en ese mismo mundo, más amplio, más vasto, sí, pero el mismo al fin y al cabo. Por dentro, me guste o no -y creo que no me disgusta- sigo siendo la misma niñita con quien nadie quiere jugar… ¿Reír o llorar?… No lo se, pero no cambiaría ese universo fantástico por nada…..


calavera1

Cuando era pequeña -cuatro, quizá cinco años- viví en un pueblo llamado San Juan, Cada  primero y dos de noviembre los niños del lugar salíamos a las calles del barrio, tocábamos en cada puerta preguntando si había un difunto por quién rezar. si lo había, el dueño o dueña de la casa nos invitaba a pasar, y frente a una ofrenda orábamos un padre nuestro, y en recompensa, a la voz de “campanero mi tamal“ se nos ofrecían dulces, ponche y tamales. Esta fue una de las primeras tradiciones que aprendí en la infancia.

En México, los días 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre se celebra el día de los fieles difuntos,  celebración que al paso del tiempo se ha visto mezclada con ciertos ritos estadounidenses, sin que por ello se pierda la esencia de la fiesta mexicana, por ejemplo, al pedir “la calaverita” -versión del popular “trato o truco” americano- donde los niños piden dulces de puerta en puerta, Sin embargo, la tradición más viva, más arraigada, aquella que mezcla lo católico con lo pagano, son las ofrendas a los muertos.

ofrenda zocalo de la ciudad

Aun en la actualidad, las ofrendas se pueden encontrar en casi todas las casas y negocios mexicanos. El festejo inicia el día 28, con veladoras para aquellos que murieron por accidente o en forma violenta. Según las maneras indígenas, a aquellos muertos por suicidio, solo se les dedica un vaso de agua, según la creencia de que, en el mas allá siguen colgados de un árbol y no pueden venir a celebrar. El día 30 se ponen velas, agua y sal para aquellos niños no natos o que murieron sin ser bautizados, mientras que las almas de los niños esperados llegan del 31 de octubre hasta el medio día del 1 de noviembre, tiempo en que se esperan a los “difuntos adultos”…

Si bien en cada región varía, todas las ofrendas contienen elementos parecidos:  Papel picado con figuras satirizando a la muerte, retratos de aquellos que ya se han ido, cigarros, platillos, vinos y bebidas para los adultos, leche, golosinas y juguetes para los niños son algunos de los elementos que no pueden faltar. Agua para las almas sedientas, pan de muerto, flores blancas para los niños, flores de cempazúchitl de color amarillo -que, según la leyenda prehispánica, representan las alas de los guerreros caídos en combate, convertidos en mariposas- o bien, de color púCalaveras de azúcarrpura intenso, representando el dolor de Cristo. Según la tradición católica, con estas flores se marca el camino desde la puerta hacia el altar, para que las almas puedan guiarse. Además, se pueden encontrar las típicas calaveritas de azúcar, amaranto o chocolate con nombres de amigos o parientes escritos en la frente, figuritas dulces de azúcar, veladoras para marcar el camino, una por cada alma que se recuerda y una más para todas aquellas almas olvidadas hace tiempo, incienso y copal para dar la bienvenida y purificar a aquellos espíritus que rondan, imágenes religiosas, y en ofrendas más tradicionales, pequeños perritos de madera llamados Xoloescunitles, que cuidaran el camino de regreso al inframundo de los espíritus pequeños.


Solo dos discos bastaron para que,en la segunda mitad de los sesenta, The Velvet Underground revolucionara la música, la estética e incluso el alma del rock, preparando el camino para lo que vendría: glam, el punk o la new wave. Dos discos y la música nunca volvió a ser la misma.

La banda de culto por excelencia de los sesentas, creada por el mítico Lou Reed, que en 1964 trabajaba como compositor para la Pickwick Records donde conoció al otro motor de la Velvet,  John Cale, estudiante de música Clásica. La primera banda que ambos formaron, The Primitives. dio paso a otras tantas transformaciones, The warlocks y The Falling Spikes fueron dos de los nombre con que grabaron su primer demo, donde ya se encontraban canciones como “Venus in Furs”, “Heroin” y “The Black Angel’s Death Song”. Tiempo más tarde, con la batería de Angus MacLise, Sterling Morrison a la guitarra, Lou Reed como guitarrista y vocalista y J.J.Cale en el  bajo, los teclados y la viola. Nació “Velvet Underground” nombre tomado del título de la novela erótica sadomasoquista de Michael Leigh. Algo más tarde, la batería sería sustituida por Maureen Tucker al vender su primera presentación. Después de esta, su promotor, Aronowitz, consiguió un contrato para tocar en un lugar llamado  Café Bizarre, del que la banda sería despedida, pero, un par de días antes, Andy Warhol fue llevado al establecimiento y decidió llevar a la banda a “The Factory”, famoso estudio en el que solía reunirse con diversos artistas en sus excéntricos proyectos. Warhol pidió al grupo que aceptaran a Nico, una joven modelo de The Factory, quien cantaría algunas canciones y tocaría la pandereta. A regañadientes, el grupo aceptó y grabaron su primer álbum: The velvet Underground and Nico.  Y el resto, es historia….

Llamado también el “Banana álbum” gracias a la portada creada por Warhol, un plátano amarillo que, al despegarse, dejaba ver un “plátano fálico”, fue publicado un año después de su creación, en Marzo de 1967. De inmediato, fue un fracaso de crítica y ventas, pues en una época en que los jóvenes y sus ídolos predicaban paz y amor, Reed, Cale y compañía deciden grabar un álbum oscuro, incordiante, indecente y desgarrador, música electrizante, vibrante, ritmos absurdos llenos de furia y tristeza, de verdades que nadie quieres escuchar y realidades que muchos quisieran no conocer.¿De que manera se podría resumir  o comprender este álbum? Creo, en verdad, que no existe forma alguna. solo queda escucharlo. y entonces, cuando la piel se eriza, todo es más claro…

Track List:
1. Sunday Morning
2. I’m Waiting For The Man
3. Femme Fatale
4. Venus in Furs
5. Run Run Run
6. All Tomorrow’s Parties
7. Heroin
8. There She Goes Again
9. I’ll Be Your Mirror
10. The Black Angel’s Death Song
11. European Sun


¡Hola gente!

Como algunos habrán notado, el blog está en obras. Para empezar, el diseño irá variando hasta que encuentre uno que sea de mi total gusto, aunque no puedo prometer que no regresaré a mi diseño clásico, también podrán ver que he renovado los enlaces de la barra derecha, además de que, gracias a los créditos que me ha regalado David, tengo dominio nuevo,

www.arsenicololita.com

Espero que todos los cambios vayan para mejor y sean de su agrado…. Además, quiero agradecer a aquellos que últimamente se han tomado la molestia de escribirme, comentarme o simplemente leer, algo que para mi, significa muchísimo ¡Gracias por su tiempo y palabras!…

¡Saludos a todos desde México!

M.


Uno de los más clásicos equipos creativos en el comic americano, Jeph Loeb y Tim Sale son imprescindibles en el universo del comic de superhéroes, ofreciendo una visión particularmente cálida, original, humana y una estética fuerte y elegante de grandes iconos con clásicos como Batman: Long Halloween o Spiderman: Blue

Tim Sale, por un lado, dibujante daltónico emergente de la escuela de dibujo de J. Buscema, comienza su carrera como muchos aspirantes y dibujantes sueñan: ser descubierto en la Convención de comics de San Diego (ComiCon) por Matt Wagner y la editora Diana Schutz, quienes le presentan al controversial y talentoso Loeb y en 1991, con The Challengers of the Unknown, el dúo inicia una sorprendente carrera en ascenso, explorando otros ámbitos con el tiempo, como la producción de TV, que ahora lleva Loeb para las series Smallville, Lost y Heroes, en la que ambos genios vuelven a trabajar juntos…

El retrato perfecto del caballero oscuro:

Entre 1993 y 1995, el equipo crea tres historias anuales ubicadas en la noche de Halloween: Miedos, Locuras y Fantasmas. (más tarde recopiladas en Batman:Haunted Knight). Estas historias serían las raíces de lo que más tarde se llamaría “The Long Halloween”, una de las mejores novelas gráficas de Batman, que explora las raíces de los villanos del murciélago con un peculiar sabor a novela policiaca, a buen cine negro, una historia de mafiosos, asesinatos e intrigas que tendría su continuación con “Dark Victory”, de gran calidad e incluso “When in Rome“, una historia alterna que tiene como protagonista a la bella Selina Kyle, Catwoman.

Marvel de colores:

Ya consagrados en el medio, Sale y Loeb trabajarían una vez más para la DC con una de las mejores historias de Superman “All Seasons”, para después comenzar a desarrollar las llamadas “Cromáticas”, historias sobre personajes iconos de la editorial Marvel, relacionándolos con un color específico de acuerdo a algún aspecto del personaje o la historia: Daredevil: Yellow, Spiderman: Blue, Hulk: Gray y el más reciente -en desarrollo a esta fecha-  Captain America White, una historia  sobre el capitán y Bucky durante la 2a guerra mundial. Si algo une a estas historias, además de los colores, vamos, es la emotividad que despierta en los lectores al repasar aquellas historias que ya conocemos, personajes queridos como Gwen Stacy o Foggy Nelson, batallas memorables, enemigos clásicos, pérdidas irreemplazables y todos aquellos pedacitos que conforman el pasado de esos héroes junto a los que hemos crecido, vivido y madurado, aquellos tiempos mejores e inolvidables…

Mucho se ha dicho y escrito sobre estos dos, juntos y separados, desde el trabajo magistral de Sale en Batman: Black & Withe (Serie de historias cortas protagonizadas por Batman escritas y dibujadas por diferentes artistas, totalmente recomendable) hasta el polémico Hush de Loeb y Jim Lee, lo cierto es que, cuando la pareja se reúne, siempre es bueno estar atentos, que las sorpresas nunca faltan. ¡Estamos avisados!

Obra en conjunto:

  • Challengers of the Unknown Vol. 2
  • Batman: Haunted Knight
  • Batman: The Long Halloween
  • Batman: Dark Victory
  • Catwoman: When in Rome
  • Superman For All Seasons
  • Daredevil: Yellow
  • Spider-Man: Blue
  • Hulk: Gray
  • Captain America: White

Tardé mucho en decidir que álbum comentar esta vez, y por mucho, el ganador fue The rise ans fall of Ziggy Stardust  and the spiders of Mars, album conceptual, histriónico, del siempre sorprendente David Bowie, lanzado en 1972  y que hasta estas fechas podemos encontrar como el punto culminante del Glam Rock, quizá incluso de la multifacética carrera del llamado “camaleón del rock”…

Con un sonido turbador, futurista,de vez en cuando rítmico y suave, otras veces sofocante y duro, los sonidos experimentan, ritmos que cambian, van y vienen a veces eléctricos, a veces acústicos, Bowie y su grupo, “The spiders from Mars” ( Mick Ronson, guitarra, piano y coros), Trevor Bolder (bajo) y Mick Woodmansey (batería) comenzarían a contar la desventura de Ziggy.

El álbum narra la historia del primer alterego creado por Bowie, Ziggy Satrdust -personaje inventados por él, como Aladdin Sane o el Duque Blanco, inspirados en los musicales de brodway, el teatro kabuki  y los mimos-  Un extraterrestre de sexualidad ambigua (siguiendo la más pura estética andrógina del Glam) que llega a la tierra cuando a esta le quedan cinco años de vida para salvarla de su destrucción, sucumbiendo al final a los excesos de su éxito como una gran estrella del rock…

El disco y sus personajes tienen varios orígenes, entre ellos, el más notorio, es la fina línea que separa a Bowie de su personaje, Ziggy, y del suicidio artístico que este comete. por otro lado estaba  Vine Taylor, británico  influido por Elvis Presley, ahogado en drogas y autoproclamado “mesías”, dio a Bowie la imagen perfecta de la estrella de rock sobrepasada por su éxito, que decide imprimir en el destino de Ziggy. El encuentro de Bowie con Doug Yule, sustituto de Lou Reed en Velvet Underground, con un parecido físico notable, fue otro incidente a tomar en cuenta, en entrevistas Bowie afirmó que su confusión fue un buen aliciente que buscaba,al descubrir la frágil barrera de lo verdadero y lo artificial, el saber que aquello falso podría ser más auténtico que el original… Y este es el espíritu incierto que se respira en todo el disco, al caminar constantemente por esa línea que divide lo común de lo anormal, lo conocido de lo incierto, la vida cotidiana del terrible ascenso y descenso en el que Bowie/Ziggy nos invitan a participar

Oh no love! you’re not alone
You’re watching yourself but you’re too unfair
You got your head all tangled up but if I could only make you care
Oh no love! you’re not alone
No matter what or who you’ve been
No matter when or where you’ve seen
All the knives seem to lacerate your brain
I’ve had my share, I’ll help you with the pain
You’re not alone

Rock ‘N’ Roll Suicide

Track List

1.Five years – 4:42
2.Soul love – 3:34
3.Moonage daydream – 4:39
4.Starman – 4:13
5.It ain’t easy – 2:57
6.Lady Stardust – 3:19
7.Star – 2:47
8.Hang on to yourself – 2:38
9.Ziggy Stardust – 3:13
10.Suffragette city – 3:24
11.Rock and roll suicide – 2:58


Y solo por que sí. Solo por que quiero, solo por que enciendo, me enciendo, quemo las cartas, los días, quemo el dolor, la confusión y la espera, apago las luces y me dejo llevar…Solo  una canción, solo para cerrar la puerta y dejarme correr libre. Solo por que sí.

Una canción, el final es solo una canción….

There is a End

Greenhornes/ Broken flowers soundtrack

Words disappear,
Words weren’t so clear,
Only echos passing through the night.
Continuar leyendo ‘Solo una canción…’


Caer

30ago08

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A veces ocurre y entonces caigo hasta tocar el fondo...

A veces ocurre y despierto por la noche sobresaltada, de repente, el sueño se me escapa y solo queda sentarme en la cama inmóvil, silenciosa, intentando acompasar los latidos que me aturden

A veces ocurre y tengo que huir, sin boleto, sin premisa, abandonarlo todo, correr lo más rápido que me permiten las piernas, mojarme con la lluvia, gritar en despoblado, reír a carcajadas, llorar como una niña

A veces ocurre, y simplemente no puedo escribir. A veces ocurre y solo veo la imponente monstruosidad de la hoja en blanco, el puntero parpadeando sin saber el como, sin encontrar el qué, mi pluma presionando un poco, un poquito más la letra inicial que aun ignoro.

A veces ocurre y entonces sueño despierta, grito dormida…

Y entonces, al final de todo el drama que he creado, seco las lágrimas, guardo las risas, quito el polvo de la falda y vuelvo a ponerme en pie, un pie delante de otro, un pie delante de otro… Hasta que ocurra otra vez…

Aquí estoy de nuevo. En realidad, me voy de a poquitos, pero siempre regreso….

Saludos y besos.

M.


Entonces, llegaron las tres hadas a su nacimiento.

La primera declaró: serás libre, tendrás alas, volarás por los aires.

La segunda ordenó: Tendrás sueños, los perseguirás noche y día, día y noche, hablaras con ellos, dormirás con ellos, serás por y para ellos.

Y la tercera, para no verse menos bondadosa, decretó: Tendrás letras por armas, palabras por escudos, aprenderás el arte de la guerra letrada -¡que buen termino había inventado!- y por ella darás tu vida cada día.

Y en ese momento llegó el hada mala, la de todos los cuentos. Miró a la niña con fastidio (esta era ya la octava chiquilla en menos de doce horas) y dijo: Serás guerrera, pero saldrás siempre lastimada. Tendrás sueños, pero caerás una y otra vez al suelo al intentar tomarlos. Y serás libre, tan libre, que el amor no alcanzará tu paso.

Dicho y hecho, el hada mala se retiró a otro cuento, con manzanas, espinas y otras profecías, a hacerle mierda la vida a alguien más.

Tower of song (Letra y Traducción)

Continuar leyendo ‘Tower of song – Leonard Cohen (ó también ¡Odio los cuentos de hadas!)’




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